Si hoy le preguntas a Figo por el Real Madrid es muy probable que te diga que es el mejor equipo del mundo y que todo salió a pedir de boca, pero el día de su presentación sujetaba la camiseta blanca como se agarra algo que te da mucho asco, la bolsa de la basura por ejemplo, y a puntito estuvo de pedir unos guantes quirúrgicos mientras de fondo parecía sonar 'Miserere mei, Deus' de Gregorio Allegri. He visto muchas veces esa mirada perdida, vidriosa, casi ausente, pero siempre es producto de la felicidad que embarga al protagonista... Читать дальше...