En el corazón de Lavapiés nació Luis Candelas Cajigal un 9 de febrero de 1804, en una carpintería de la calle del Calvario que, si me apuran, ya parecía predestinada a tallar la leyenda del bandolero bueno, del noble del hampa, del tipo que fue un mito y leyenda de esa España que buscaba habichuelas debajo del cardo. Hijo de Esteban Candela y María Rigada, una pareja que no vivía mal gracias al negocio del serrucho y el martillo, el pequeño Luis no era precisamente el típico golfillo de barrio. Porque Luis tenía planta de galán... Читать дальше...