García se erige no solo como una excelsa documentalista, sino también como una gran pintora del alma humana y de los demonios que la suelen gobernar: «Fornarina vivió la miseria, la admiración, el éxito, el fracaso, la pasión, la incomprensión, el desamor y la fortuna. Conoció lo mejor y lo peor de la condición humana, sobre todo en lo que a hombres se refiere, y fue en sus tiempos una mujer de ideas tremendamente modernas (incluso a pesar de sí misma) que hizo con su corazón y su cuerpo, expresándolo de la forma más castiza posible... Читать дальше...