Estos días, ha habido una chica amenazada por redes, necesitada de ayuda psicológica por ansiedad pero no ha recibido la solidaridad de la sororidad. Es joven, andaluza, enfermera y de esa generación que se graba compulsivamente hablando de todo. Incluso del «puto C-1» en catalán que se le exige si quiere opositar en Barcelona, donde lleva trabajando tiempo de interina hablando un castellano en el que le entienden todos. Días después de que se viralizara el vídeo en el que la gaditana se metía con ese requisito discriminatorio... Читать дальше...