Julio Antonio fue de los primeros en buscarlo para hallar, de Dos Ríos a sus días, el camino de Cuba. Con ese chorro de luz en sus manos, el líder de juventudes no solo alumbró el nacimiento de la Federación Estudiantil Universitaria, la formación del Partido Comunista y una época de vibrante movimiento sindical; también se convirtió él mismo en un guía luminiscente, de manera que cuando, al fin, Machado creyó matarlo, ya Mella era, en la órbita de Martí, uno de los faros inapagables del carro de la Revolución. Читать дальше...