Así quedamos, Elías: allá nos vemos. Dicho y hecho: se armó la una y otra vez postergada cita para echar la platicada frente a una rica taza de café, mezcla de planchuela y caracolillo humeantes. ¿Para qué? Solo para saludarse y desgranar recuerdos en el changarro que se ubica frente al Castillito: son muchos los años, las vivencias compartidas, los sueños que sueños fueron, los recuerdos de este territorio adonde nos trajeron los mayores que huían de la falta de tierra, porque sin ella todo faltaba. Читать дальше...