La calidad del aire incide directamente en la salud de las personas, sobre todo en las grandes ciudades
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Xavier Basagaña, por su parte, incidió en la prevención. «Podemos hacer mucho para controlar los factores relacionados con la contaminación atmosférica». En opinión de este experto de ISGlobal, uno de los think tanks más importantes que existen sobre salud, «solo cumpliendo las guías internacionales en cuanto al nivel de actividad física, el ruido y los espacios verdes en las ciudades, la mortalidad en las urbes se reduciría un 20% cada año».
La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, aseguró que «los ciudadanos nos están demandando tales medidas» y que, por ello, el recién presentado Marco de Energía y Clima prevé una «estudiada senda de reducción de emisiones de 2020 a 2030» que permitirá a España «reducir las actuales en un tercio».
Ribera también se refirió a la contaminación atmosférica como el «nuevo tabaco» y recordó que, en 2010, cuando se extendió la prohibición de fumar a cualquier espacio, no tardaron en surgir argumentos en contra que anunciaban «significativas pérdidas económicas» o esgrimían que la regulación «menoscababa las libertades públicas». Sin embargo, hoy la aceptación de la ley es mayoritaria, se han reducido los ingresos hospitalarios vinculados al tabaquismo y el número de fumadores –aunque desciende lentamente- se encuentra en niveles nunca vistos durante las últimas tres décadas, detalló la ministra. «Lo mismo va a ocurrir con la contaminación atmosférica. Respirar no puede ser una actividad de riesgo», concluyó Ribera.
María Neira, directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reforzó los anteriores argumentos aportando más datos, como, por ejemplo, que la exposición a la contaminación del aire provoca siete millones de muertes prematuras cada año. En este sentido, subrayó que «nuestra salud depende de forma importante de una transición a fuentes de energía limpia».
La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo, por último, ahondó en que la OMS considera a los factores ambientales responsables del 20% de la mortalidad total y del 25% de la carga total de la morbilidad. Por ello, su Departamento va a desarrollar la Ley General de Salud Pública, que se aprobó en 2011 aunque su implementación se paralizó. Dentro de las medidas se incluyen, entre otras, la «creación de una red de vigilancia de salud pública de enfermedades transmisibles y no transmisibles que están condicionadas por factores de riesgo ambientales y determinantes sociales». Carrecedo también informó sobre la elaboración de un Plan de Salud y Medio Ambiente, que «ahora mismo se está redactando en estrecha cooperación con el Ministerio para la Transición Ecológica».
