La ley de Seguridad se queda como está
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Con esta interrupción de los trabajos se pierden los acuerdos alcanzados –todos votados de forma preliminar, no definitiva–, entre ellos los que preveían autorizar por motivos de urgencia manifestaciones exprés comunicadas con solo cuatro horas de antelación. De hecho, la ponencia tenía previsto ayer abordar algunos de los aspectos más delicados todavía pendientes, como el régimen sancionador que pesa sobre las protestas en torno al Congreso, sobre el que no se llegó a ningún tipo de consenso y que ya no será objeto de debate en el marco de esta iniciativa.
Con todo, los miembros de la comisión, reunidos ayer para su despedida, pidieron a la letrada correspondiente un acta no oficial donde se reflejen los avances logrados durante la revisión del texto, aunque a sabiendas de que si las voluntades políticas de retocar esta ley persisten, en la próxima legislatura habrá que partir de cero con un nuevo proyecto o proposición de ley -el actual era del PNV- y nueva ponencia con nuevos miembros, que difícilmente aceptarán asumir lo ya hecho.
Desde el PP, Martín-Toledano subrayó que «los trabajos iban por buen camino» y que en las sesiones celebradas hasta ahora no se había procedido al tan anunciado desguace o «derogación» de la ley defendido por Unidos Podemos o el PSOE, entre otras cosas debido a que los socialistas, una vez en el gobierno, «renunciaron y matizaron a la baja» muchas de las reivindicaciones que habían hecho antes de llegar a él. La demostración, a juicio de los populares, de la que la ley de Seguridad nunca fue «una ley mordaza».
