En busca y captura el presunto agresor sexual de una estudiante extranjera en Sevilla
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El sospechoso fue detenido a los pocos días de formularse la denuncia y quedó en libertad con cargos tras asegurar ante la juez que había mantenido una relación sexual con la víctima pero que fue consentida. La instructora, por auto dictado en marzo al que ha tenido acceso ABC, le impuso la obligación de comparecer todos los lunes de cada mes en la sede judicial.
Sin embargo, este individuo, que se llama Óscar F. D., dejó de cumplir con esa medida el pasado 10 de junio. Tras varios intentos de la Policía Nacional de localizarlo, el pasado 5 de noviembre la juez dictaba auto de procesamiento por un delito de abusos sexuales y lo citaba para que compareciera el pasado martes en calidad de investigado en el juzgado. Como está ilocalizable, la instructora ha ordenado su detención.
En un hostal del Casco Antiguo
La supuesta agresión se cometió en la madrugada del 3 de febrero. Según relató la víctima, aquella noche llegó a un hostal de la calle Azofaifo, en el Casco Antiguo, donde tenía reservada una litera en una habitación compartida. La joven, que tiene 23 años, estudia en Amsterdam (Holanda) y viajó a Sevilla para visitar a unas amigas. Habían salido de fiesta y regresó al hostal tras haber ingerido bastante alcohol. La denunciante aseguró a la Policía, y después a la juez, que se acostó vestida y con los zapatos puestos y al día siguiente, cuando se despertó, vio que llevaba sólo las bragas y una camiseta. Fue entonces cuando comenzó a recordar que durante la noche notó que un hombre estaba encima de ella y la estaba penetrando. Que no tenía fuerzas y estaba muy aturdida pero cuando el supuesto agresor se quitó y se puso a su lado, le empujó y lo tiró de la litera.
Al ir hilvanando recuerdos de las horas anteriores, acudió a la recepción y aportó la descripción del supuesto agresor que ya había abandonado el alojamiento para avisar a la Policía. De allí, un amiga la acompañó al hospital Virgen Macarena donde le realizaron una exploración médica. El centro hospitalario alertó al juzgado ante la posibilidad de que pudiera ser un caso de agresión sexual.
El sospechoso, que no tiene residencia en Sevilla y ha necesitado de recursos para personas sin techo, sufre una esquizofrenia paranoide de la que no se trata desde hace dos años
El establecimiento aportó los datos del cliente que más se ajustaba a la descripción facilitada por la joven y así la Policía pudo saber que Óscar F. D. no tenía residencia en Sevilla y tras pasar por el hostal había solicitado plaza en un centro para personas sin techo de la capital. En su declaración en el juzgado tras la detención y en el relato que hizo al forense que le exploró para determinar si sufre de alguna dolencia que influya en su imputabilidad, el sospechoso explicó que había vivido en el País Vasco hasta hacía un año, cuando decidió abandonar su tierra y buscarse la vida fuera. Había trabajado como conductor de camiones y no tenía ninguna relación con su madre y su hermana.
El supuesto agresor sufre una esquizofrenia paranoide de la que no se trata desde hace dos años. A juicio del facultativo que lo examinó, ese trastorno mental no habría influido en su conducta de aquella noche. El investigado asegura que fue ella la que se subió a su litera y que acabaron durmiendo juntos.
La Fiscalía y la defensa, que ejerce el letrado David Andana Serrano, han solicitado el sobreseimiento de la causa ante la falta de pruebas que acrediten que hubo una relación sexual no consentida. El resto de huéspedes que estaban en la misma habitación, que tiene capacidad para diez personas, no escucharon nada. Tampoco hay señales ni rastros en la ropa de ella ni en el análisis que le hicieron. La víctima reconoció que no opuso resistencia debido a su estado de embriaguez y que al día siguiente se duchó.
Sin embargo el caso ha seguido adelante, como muestra el auto de procesamiento dictado por la juez, porque la Junta se ha personado como acusación y ha pedido que el caso sea elevado a juicio. Ahora, con la incomparecencia del investigado, su situación procesal se ha complicado de la noche a la mañana.
La dificultad de probar, una vez más
La víctima es una joven estudiante que regresó a los pocos días a Holanda para proseguir con sus estudios. Fuentes cercanas al caso confirmaron a ABC que la joven se encontraba muy afectada cuando declaró en los juzgados y evidenció la falta de intereses espurios que podía tener en denunciar una violación en un país distinto, donde estaba de paso y señalando a un desconocido. Su caso no ha trascendido hasta ahora a los medios y estaba al borde del archivo si no hubiera sido por la acusación que ejerce la Junta.
Al igual que ha ocurrido con el caso de La Manada, la denuncia de esta joven se ha seguido por un supuesto caso de abuso sexual y no de agresión sexual porque la víctima admitió que no pudo poner resistencia dado su estado de embriaguez. El presunto agresor no tuvo que ejercer violencia. Al no resistirse la víctima, tampoco quedaron huellas físicas; lo que complica aún más la labor de la acusación.
