Ecuador detiene a un grupo de militares vinculado al cártel de Sinaloa
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El robo de armas era una operación compleja y eficaz para no dejar huella. Participaban un ingeniero de sistemas del Ejército que manipulaba el Sistema de Inventarios Logísticos; mientras otros militares sacaban munición y armas de las bodegas y una mujer era la encargada de llevar hasta la frontera con Colombia para entregarlas al grupo armado.
El general Wagner Bravo, exjefe militar, comentó a ABC que le resulta "incomprensible el nivel de degradación al que se ha llegado, a sabiendas de que la población respalda a las FFAA en un 80 por ciento". Pidió para los militares implicados una severa sanción porque "han traicionado al país, manchado el uniforme y se han convertido en delincuentes".
Fernando Carrión, profesor investigador de FLACSO y experto en Seguridad, dijo que mientras el Ministerio de Defensa concentra su acción en la frontera noroeste y en el control de la zona de exportación de cocaína, en el Pacífico, “el Ejército vive una implosión”.
Las pesquisas del operativo “Camaleón” comenzaron a raíz de los atentados y asesinatos, y han sido alentadas por el anuncio del presidente Lenin Moreno, cuando dijo: “se acabó la permisividad en la frontera”, en alusión a lo que habría ocurrido en el Gobierno de Rafael Correa.
