De Kashoggi a Oswaldo Payá
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Resulta delirante la sobreactuación de quienes desprecian por sistema los terroríficos informes sobre los calvarios sufridos por hombres y mujeres inocentes torturados y ejecutados en mazmorras en Irán, en esa otra teocracia en guerra con Arabia Saudí. A Teherán le pasa como a Oriol Junqueras, que es el mayor delincuente de todos, pero tiene a todos haciéndole honores y favores. Todo hacia Teherán son simpatías de los obamistas en EE.UU. y de la UE representada por la peculiar «pija progre» Federica Mogherini, que reparte sus amores entre el castrismo y los ayatollahs. También son proiraní los lobbies de la industria. Se prometían un festín en Irán y Trump con un nuevo embargo lo ha estropeado. Al final, Kashoggi, más allá del horror de las circunstancias, es otra víctima más de la gran guerra interna del mundo musulmán que libran esos dos regímenes islamistas.
El reino feudal saudí es igual de despiadado que el iraní. Pero no más. Y el enemigo de Occidente es hoy la dictadura clerical iraní, que somete a su pueblo desde hace 40 años. Los persas son una nación sofisticada. Infinitamente más que esos pastores árabes saudíes venidos a más. Sus tiranos, como Xerxes en las Termópilas hace 2.500 años, despliegan un afán imperialista imparable en Líbano, Siria, Afganistán o Iberoamérica, aliados con movimientos comunistas y socialismo siglo XXI. Financian con el chavismo tanto a los comunistas españoles de Podemos como a los terroristas de Hamas. Y cooperan en el narcotráfico mundial. Controlan medios de comunicación con bien pagadas simpatía por Teherán y hostilidad hacia Arabia Saudí.
El martes imaginé yo que el asesinato de Oswaldo Payá en 2012 hubiera tenido la cobertura informativa y la presión investigadora del caso Kashoggi. Quizás Cuba hoy seria distinta. Pero a aquél gran héroe cristiano, al que liquidó la dictadura por lo mucho que lo temía, se le negó hasta la condición de víctima. El gobierno de España, y era el del PP, ayudó miserablemente a encubrir aquel asesinato de Payá y Cepeda. Europa otro tanto. La editorial Hypermedia, su viuda Ofelia y su hija Rosa María presentaban en Madrid su libro póstumo. «La noche no será eterna», es el bello titulo de esta historia de Cuba y especie de amorosa autoayuda para cubanos, sin ápice de rencor, con lucidez tremenda y omnipresente esperanza. Kashoggi es una víctima convertida en bandera por intereses ajenos, Payá fue una víctima que quisieron ignorar los cobardes. Los cómplices con su asesinato y su ocultación han hecho mucho para que se prolongue la noche en Cuba y se extienda a Venezuela y hoy se muestre procaz y amenazante en España. Payá revela tanta y tan inaudita valentía que confiere no ánimo, certeza de que la verdad profunda triunfará sobre esa noche de la cobarde mentira.
