Las licencias de obra se recuperan en Sevilla y alcanzan los niveles previos a la crisis
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La misma tendencia alcista puede comprobarse en la cantidad de declaraciones responsables que se cumplimentan en los despachos de Urbanismo, que al comenzar octubre son ya casi 700. El año pasado se quedaron en 761, mientras que en 2016 el número fue de 712, cifras ambas que van a ser ampliamente superadas cuando concluya este mes de diciembre según las previsiones que apuntan fuentes municipales. En el año 2013, por ejemplo, el global de declaraciones responsables registradas por el Ayuntamiento fue de 135, quedándose el año anterior, el 2012, en la ínfima cifra de 35 en todo el año.
Traducido a cantidades económicas, en el arranque de este mes de octubre ya se habían comprobado presupuestos (derivados de esas peticiones de licencia de obras y declaraciones responsables) de algo más de 194 millones de euros a falta de tres meses para cerrar el ejercicio anual. Estas cifras son ya —incluso sin contar con noviembre y diciembre— superiores a las de cualquiera de los años completos anteriores a la crisis económica. En 2011 fueron 164,7 millones, cantidad que aumentó hasta los 171 millones en 2012 para luego caer en plena crisis: en 2013 se quedó en 126,6 millones y en 2014 tocó fondo y las licencias acumularon sólo presupuestos de 87 millones de euros. A raíz de ahí se inició la lenta recuperación que ahora se ratifica, pasando a 93,5 millones en 2015 y a 117,5 en 2016, batiendo su plusmarca el año pasado, cuando se alcanzaron los 238,4 millones de euros. Ese montante económico será superado con creces en 2018, según las estimaciones municipales.
Como hace ocho años
Con los registros de la Gerencia de Urbanismo por delante, también puede contrastarse de manera fidedigna esta reactivación en el número de viviendas de nueva creación en la ciudad, ya que este año el camino indica que van a superarse las dos mil cuando acabe diciembre. A día 10 de octubre, última actualización efectuada, el número es ya de 1.598 viviendas, cifra que no se alcanzaba desde 2010, cuando se llegó a 1.600; y en esta ocasión quedan tres meses por incluir. En 2017 la cantidad fue de 1.137, pero un año antes la cifra se había quedado sólo en 711. En los tres años previos, en pleno cataclismo inmobiliario, los números fueron tremendamente malos: 169 viviendas en 2015, exactamente la misma cifra en 2014 y sólo 179 en el año 2013. En 2012 fueron 362 y el ejercicio previo, el de 2011, el número de viviendas nuevas en la ciudad fue de 584. Si se echa la vista atrás y se contemplan las cantidades de 2008 (2.325 casas) o de 2007 (2.953 viviendas) se puede vislumbrar la pronunciada curva descendente en la estadística a causa de la crisis, así como la clara recuperación de los dos últimos años.
Esta reactivación está claramente vinculada a la recuperación económica y del fluido del crédito bancario, pero también han ayudado los cambios en la ordenanza reguladora de obras, que ha ganado en agilidad, así como el acuerdo del año pasado con el Colegio de Aparejadores para que éste colaborase con las licencias.
