Los fans del heavy metal se comunican como las ignotas tribus de Papua Nueva Guinea, según un estudio
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Y es que en sus habituales y llamativos pogos enfrente del escenario, tienen reglas de comportamiento legadas de los más veteranos a los más jóvenes y que son un espejo de estas tribus con 40.000 años de historia, además de que hay rituales de intercambio de obsequios y suena una oscura música catártica.
Lindsay Bishop es la investigadora que ha realizado este mayúsculo esfuerzo investigador al haber estudiado este tipo de rock duro nada menos que durante diez años, empezando en los seguidores de Black Sabbath en Birmingham para luego analizar a los millones de admiradores de este género «all around the world».
Los mayores enseñan la «etiqueta», el «must» vestimental para pertenecer a esta tribu urbana, y los jóvenes aprenden también que los pogos no consisten en una pelea (el heavy no es violencia) sino que es una forma de liberar tensión y de crear vínculos entre las personas. Al pogo, y esto es una regla no escrita, se entra voluntariamente y si alguien se cae se le levanta inmediatamente, cuenta también «The Daily Mail».
Bishop dice que su investigación demuestra como hay algunos «principios» fundamentales en nuestra humanidad, ya que la conexión entre estos dos grupos aparentemente tan desvinculados así lo atestigua. Además, esta investigadora concluye que este tipo de música no es ya para «hombres blancos cabreados» sino que, como comunidad, son culturalmente inclusivos y transgeneracionales.
Si Darwin levantara la cabeza... ojalá escuchara heavy metal (para ver su reacción).
