Respeto
0
Sin embargo, hace ya unos años que hemos ido viendo cómo en rotondas, plazas y balcones de consistorios aparecían banderas «esteladas» que representan un proyecto de ruptura de Cataluña con el resto de España. Banderas en espacios públicos y dirigentes políticos que han alimentado animadversiones donde no las había. Un «procés» que ha ido deteriorando también la convivencia entre personas que jamás se habían parado a pensar cómo de catalán o español se sentía nuestro vecino, la maestra de nuestros hijos o el periodista que nos informa. Un deterioro que se ha trasladado al Parlament. Esta pasada semana fuimos testigos de un preocupante y lamentable espectáculo entre los grupos independentistas, que ponían lazos en los escaños vacíos del gobierno, y algunos diputados de la oposición, que interrumpían el debate parlamentario escenificando ostensiblemente su disconformidad y quitando sobreactuadamente uno de esos lazos amarillos. Ni unos ni otros ofrecieron una escena edificante. Ni unos ni otros dieron ejemplo de convivencia. Ni unos ni otros contribuyeron a disminuir la crispación que hay ya en las calles.
Quiero pensar que la sociedad es más responsable que algunos de sus dirigentes y que lo que han sido algunos episodios de crispación no van a ir a más. Es imprescindible que los nacionalismos de uno y otro signo se atemperen y que reforcemos el carácter inclusivo que ha caracterizado siempre a Cataluña y que ahora está en peligro. Exijámonos respeto, pensemos lo que pensemos, sintamos lo que sintamos… la convivencia es obligada. Y los representantes públicos, pongámonos a trabajar ya para encontrar una solución política. Vamos tarde.
