Política dactilar
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Estos días hemos tenido hasta en la sopa la compra del “nidito de amor” de la saga Iglesias-Montero. Con comunicado, viendo la que se estaba liando, a su propia militancia y con una demagógica consulta a las bases sobre si tienen que dimitir de sus cargos tras la polémica compra.
Demagógico me refiero a, sobre todo, lo rebuscado de la pregunta. Más convincente y realista sería preguntar a la militancia si la decisión de Irene y Pablo rompe, o no, con el discurso originario de Podemos. Además, firman una hipoteca de 1.600 euros mensuales para los próximos 30 años. Una golosa y duradera hipoteca que lo primero que me hace pensar es si van a querer vivir de la política durante las próximas tres décadas.
Una de sus políticas, de la coalición morada, en les Corts, Fabiola Meco, en una reciente entrevista habla claro sin pelos en la lengua. Meco considera que los cargos públicos deben de dar ejemplo a la sociedad, y la ciudadanía debe de ser exigentes con ellos, y no puedes mantener un discurso por un lado y actuar de otra forma de manera incoherente. Quien quiera ver esta reflexión con la bronca del chalet de los jefes de Podemos que lo haga.
Irene Montero, Pablo Iglesias y Mónica Oltra, en una imagen de archivo en el Congreso de los Diputados
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I. PERMUY
Dactilar también ha sido el aumento en un 43% de los contratos menores sin pasar por concurso público del Ayuntamiento de Valencia antes de aplicar la nueva ley que reduce de 18.000 a 15.000 euros el importe de los contratos públicos que no deben pasar por un concurso. Hasta trece millones de euros se han decidido a dedo durante este año.
La coalición morada sigue siendo protagonista en la tribuna política valenciana, y se ha unido a Ciudadanos para votar en les Corts para crear una comisión de investigación sobre la supuesta financiación irregular del PSPV y Bloc entre 2007 y 2008. Curioso y llamativo ya que son ellos mismos, Podemos, los que sostienen de manera externa el gobierno del Botánico. Se nota que estamos a un año de la próxima cita electoral y cada uno va tomando posiciones de cara a arañar votos en un mismo caladero.
Dactilar también es cómo señalas a las decenas de ratas que te puedes cruzar por Valencia paseando casi ya por cualquier barrio. Una falta de limpieza y de control de plagas que cada vez se va a hacer más acuciante conforme se incrementen las temperaturas. Todas las fuerzas políticas coinciden en este gran problema, salvo para los actuales dirigentes. Llega el verano y con ello empezaran los malos olores tras una deficiente programación de la recogida de basuras.
Pasan los años y la política dactilar, por desgracia, sigue funcionando. Disfruten de la semana queridos lectores.
