En la política, como en la vida
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Y ese es precisamente el caso del alcalde de León, Antonio Silván. Sus aspiraciones para convertirse en el candidato popular a las autonómicas de 2019 se esfumaron el pasado 17 de marzo, -no hace ni un año-, tras el recuento de votos de los afiliados de las nueve provincias. Perdió abrumadoramente las primarias del PP de Castilla y León, a pesar de ser el candidato de Herrera y del Gobierno regional. Sin embargo, lejos de venirse abajo, de hacerse más pequeñito en política, Silván se rearmó en pocos días, demostrando que ante un fracaso, también en política, uno puede hacerse aún más fuerte. Es verdad que tampoco había demasiado tiempo para lamentaciones y que le esperaba un rosario de proyectos que desarrollar y culminar, como la Cuna del Parlamentarismo, el nuevo Palacio de Congresos o la recién estrenada Capitalidad Gastronómica…
Silván ha dado un giro de 180 grados al Ayuntamiento y va camino de convertirse en el alcalde con más proyección de la Comunidad. De hecho, aunque «ahora no toca», nada le impedirá repetir como candidato en las municipales. Ayer vendió León en el Fórum Nueva Economía de Madrid (muchos políticos de esta tierra deberían copiar su ejemplo) y con una respuesta de público sin parangón. Nunca antes el Ritz había configurado una mesa de autoridades con 35 invitados, entre los que se encontraban los más representativos de León. Pero la mayoría no estaba allí tanto por su cargo público, como por el «cariño personal» que profesan hacia Toño, lo que demuestra que los políticos reciben más si lo que dan a cambio no se mide exclusivamente en réditos políticos.
