La nueva líder británica, Theresa May, no se lleva bien con la ciencia
La pasada semana, durante un discurso en Birmingham, la nueva Primera Ministra de Reino Unido, Theresa May, aseguró que quería desarrollar "una mejor política de investigación y desarrollo que ayude a las empresas a tomar mejores decisiones". Que un político reconozca la importancia de la ciencia en la sociedad actual es más que loable. Sin embargo, resulta paradójico que sea precisamente la dirigente conservadora la que lo haga, cuando muchas de las decisiones que ha apoyado a lo largo de los últimos años han sido contrarias al consenso científico.
