MARIO DELLA ROCCA* | La corporización de Mauricio Macri como representante de los intereses privados en el Estado local se evidenció notablemente en su gestión, particularmente con obras públicas de alto costo económico diseñadas especialmente para sus amigos personales y sus relaciones empresariales. De la “patria contratista”, tan cara a la forma de negocios que encaraba su padre con los diferentes gobiernos, pasamos a la “patria contratista de los amigos”, con Mauricio Macri gerenciando el poder desde el mostrador del Estado. Esta forma de poner el poder público al servicio de los intereses privados de los amigos tiene su contraprestación: los aportes y contactos que estos amigos y empresas realizan para los suntuosos gastos del marketing macrista y el financiamiento de sus campañas políticas. El “caso Niembro” es una gota que rebalsa el vaso de la corrupción macrista, que tiene antecedentes con similares irregularidades administrativas y aún por montos más siderales de dinero que el macrismo extrae del bolsillo de todos los porteños Uno de los amigos de Macri desde su infancia, el más beneficiado con contratos leoninos y sin control por parte del Estado, es su compañero desde el colegio Cardenal Newman, Nicolás Caputo. Éste fue designado desde el primer día de asunción de Macri como personal de la planta de gabinete. La decisión llegó a la Justicia por presunta incompatibilidad de funciones, ya que Caputo no podía ser funcionario si a la vez era contratista del Estado de la Ciudad. Y el jefe de Gobierno no podía designarlo, ya que en su rol actúa la figura de posible “patrocinante” del empresario. El concepto de “patrocinante” refiere a los artículos 73 y 97 de la Constitución de la Ciudad, la cual establece la incompatibilidad del cargo de jefe de Gobierno con “ser propietario, directivo, gerente, patrocinante o desempeñar cualquier otra función rectora, de asesoramiento o el mandato de empresa que contrate con la Ciudad o sus entes autárquicos o descentralizados”. La desprolijidad del macrismo, con visos de posibilidades de corrupción, era evidente. El escándalo por la decisión de Mauricio tomó tal repercusión pública que Caputo tuvo que renunciar a la semana de ser designado. Por supuesto, la relación del gobierno macrista con su empresa siguió existiendo a pesar de haber dejado de ser miembro del funcionariado. Una de las últimas licitaciones que la empresa de Caputo ganó, junto a otras dos empresas, fue la limpieza de las 78 estaciones del Metrobús, con un costo sideral de dos millones y medio de pesos por mes y pese a que la firma de Caputo está constituida como una empresa constructora. El colmo fue que para adjudicar el servicio Macri esperó a que su amigo terminara trámites que debía realizar ante la Inspección General de Justicia. Y el texto fue colocado en la resolución adjudicatoria, la que señala: parte de los carriles fueron “preadjudicados a Planobra S.A. – SES S.A. por 15.466.667 de pesos” y agrega que la adjudicación “se efectuará una vez acreditada la inscripción del contrato de la UTE ante la Inspección General de Justicia”. Lo paradójico es que en la misma Resolución se indica que “el servicio que aquí se licita reviste el carácter de urgente, esencial y necesario”. Una resolución hecha a medida del amigo. Ya antes de la llegada de Mauricio Macri al gobierno de la Ciudad, la empresa de Caputo era contratista del Estado. En el año 2006 facturaba por año $50 millones de pesos. Pero a partir de la llegada del PRO comenzó a ganar más y mayores licitaciones. En el último año de la segunda gestión de su compañero del Cardenal Newman, Nicolás Caputo facturará más de 400 millones de pesos. Como se ve, en el gobierno macrista, “la patria contratista de los amigos” es un “modus operandi”, un toma y daca que mezcla con insolente grado de impunidad la política y los negocios. * Historiador, escritor, periodista y asesor legislativo. Autor, entre otros libros, de Macri – Durán Barba. Entre los globos, el círculo rojo y las guerras sucias; co-director Editorial de la revista Comunidad y Desarrollo en la Batalla Cultural y conductor del programa radial Política con ideas.