María del Mar, monja ermitaña: «Me proporcionan la casa, pero tengo que buscarme mi subsistencia. También recibo donativos de alimentos y dinero»
Aceptar una vocación y convertirse en monja es una de las decisiones más difíciles que puede tomar una mujer en su vida. Sin embargo, esta todavía puede complicarse aún más, ya que la llamada de Dios puede llevar hasta un monasterio de clausura, lo que supone un cambio aún más brusco en la vida de esa persona. Sin embargo, como dice el refrán, los caminos del Señor son inescrutables, y la historia puede hacerse todavía más inverosímil. Y es que esa monja que aceptó su destino, tras 25 años de clausura... Читать дальше...
