Florian Trittel, antes de la llegada de SailGP a Valencia: "Meditar es calmar la mente, y así es más fácil tomar decisiones"
Cuando Florian Trittel se levanta en su casa, lo primero que ve en el mueble que tiene al lado de la cama es el oro olímpico que logró en los Juegos de París 2024 junto con Diego Botín en la clase 49er de vela. Lo siguiente que hace es una sesión de meditación, camino que también emprendió con Botín. «La descripción del budismo es entender cómo funciona la mente, por eso empezamos a meditar, para saber cómo funciona y aprender a tener herramientas para responder a emociones aflictivas. El hecho de meditar al final es calmar la mente, conectar contigo mismo, y a partir de un estado calmado es mucho más fácil tomar decisiones, cualesquiera que sean», explica Florian. «Lo normal es que continuamente tengas pensamientos, entonces el objetivo de la meditación es con práctica sentarte en el cojín y durante 20 minutos poner la atención en la respiración, que es algo neutro que no te produce pensamientos y que pasa automáticamente. Inhalas y exhalas, cuentas hasta 21 ascendente y luego hasta cero desciendes, por ejemplo, aunque hay diferentes técnicas, pero por darte un ejemplo. Si viene un pensamiento, dejarlo pasar y seguir», continúa.
El espectáculo de SailGP en Valencia
Florian no verá la medalla hoy por la mañana cuando se levante. Él y Diego tampoco harán la meditación en sus casas. La harán juntos en Valencia, donde este fin de semana (5 y 6 de septiembre, de 13:30 a 15:00, Movistar) se disputa el evento de SailGP en España que los últimos años se celebró en Cádiz. «SailGP es la mejor liga que hay en nuestro deporte y no ha hecho más que empezar», describe el campeón olímpico. Los catamaranes F50 pueden superar los 100 kilómetros por hora. «Nosotros hemos llegado a 106, pero en esa misma maniobra los franceses batieron el récord de velocidad que antes estaba en 103 y pico y ahora está en 107 y pico», desvela Florian, de padres alemanes pero que nació en Suiza porque el hospital más cercano a su casa estaba cruzando la frontera. De niño se instaló en Barcelona.
Estos barcos más que navegar, vuelan con los foils, que son unas quillas que tienen debajo que elevan la embarcación cuando cogen velocidad y que también forman parte de otras disciplinas. «La sensación es diferente, reduces lo que es el movimiento típico de cabeceo, de pasar con el barco las olas y de fricción, y pasas a uno que es como de levitar», afirma el regatista. A veces a esas velocidades la impresión es de perder el control. «Llega un punto que es el punto de cavitación en el que el agua empieza como a hervir por la velocidad a la que pasa por el foil, entonces se desprende y deja de ser un flujo laminar y es como sentir una burbuja que hace que vibre el barco debajo del foil, y vas a 100 por hora y sabes que lo único que te mantiene con control es el foil. Nosotros lo llamamos “perder”, cuando cavita, porque perdemos el gobierno, parcialmente al menos. Lo bueno es que cuando deceleras la cavitación desaparece. Tienes ahí una frontera. La sensación es curiosa, casi adictiva, porque navegar a esas velocidades es un privilegio. Es bastante atractivo no solo para nosotros, sino también para el público», opina Florian.
"La sensación es curiosa, casi adictiva. Navegar a 107 por hora es un privilegio"
FLORIAN TRITTEL (TRIMMER DE LOS GALLOS)
Para manejar la máquina hay seis tripulantes y uno de reserva. Florian es el trimmer de ala, como el pedal del gas de un coche de F-1. Diego, el conductor. Y también están Joel Rodríguez como controlador de vuelo, Nicole van der Velden como estratega, Joan Cardona como táctico y grinder, y Bernardo Freitas y Matthew Barber como grinders, el puesto más físico. «Lo más importante siempre es alinearnos en todo, porque si tres del barco van hacia una dirección haciendo una misma cosa, una maniobra, y otros dos o tres tienen una visión diferente, va a salir mal. Un tema clave es la comunicación. Cuando vamos en ceñida [en ángulo para evitar el viento de cara], para que te hagas una idea, vamos a 60 km por hora, con a lo mejor viento de 40 km por hora, tenemos unos 100 km por hora de viento aparente en la cara. Es como ir a 100 por hora por la autopista y sacar la cabeza por la ventana. Entonces todos llevamos cascos y vamos conectados con un sistema de comunicación. Tenemos un micrófono que tiene que transmitir nuestra voz, pero no el rugir del viento ni el silbido de los foils. Compitiendo, es fácil que la activación aumente, pero si nos ponemos nerviosos y comunicamos con ese nervio afectamos el trabajo del prójimo. El hecho de controlar bien los sistemas de comunicación hace que toda esa activación baje y aunque vayas a 105 km por hora puedes llegar a comunicar no tranquilamente, pero con menos activación», dice el trimmer español.
"aparte de ganar una temporada, lo más grande que hay es poder ganar en tu evento de casa"
FLORIAN TRITTEL (TRIMMER DE LOS GALLOS)
España es segunda en la general de SailGP, por detrás de Australia, tras hacer tres terceros, dos segundos y dos primeros durante la temporada. Pese a que Los Gallos ya fueron campeones en 2024, en la cuarta edición, Florian considera que ahora son «más fuertes que nunca como equipo». Les falta hacer un buen papel en el evento de casa. «Cada uno tiene esa espina clavada de una forma diferente. Para mí, aparte de ganar una temporada, lo más grande que hay es poder ganar en tu evento de casa», concluye. Valencia aguarda la llegada de la F-1 del mar.
