Perros y gatos
Investigadores de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud de la Universidad Autónoma de Barcelona han realizado un estudio sobre qué papel juegan los animalitos caseros en la vida de las personas vulnerables. Sin olvidar que cada día somos más los que vivimos con una realidad de cuerda floja vital. El aislamiento, el entorno incierto y belicoso, los males del cuerpo y la mente acosada, la soledad y la desprotección social de tantos hace que cada vez más personas acojan perros y gatos para sentir un vínculo amoroso que no consiguen tener con otras personas. Fíjense en lo indiscutible. Preguntaron a los participantes que qué puntuación darían a sus mascotas como parte de la familia, del uno al diez. La media fue de nueve con noventa y seis; parte plena de su núcleo afectivo. A los que no lo han vivido les resulta difícil comprender esto, pero es que la dimensión amorosa de esta relación es única, y solo viviéndola se logra entender.
Ellos quieren estar todo el tiempo contigo, estés tu bien o mal, simpático o enfadado, huelas a boñiga o a rosas. Ellos seas como seas no te cambiarían por nadie y te lo demuestran día y noche. Ellos abrazan, dan compañía y un propósito para levantarte cada mañana a cuidarlos. Porque estas incondicionales criaturas necesitan de ti para existir y tú, como rendido amador, harás lo que sea para entregárselo. Justa correspondencia. En lo que ellos no pueden corresponderte, y ahí está el quid de la cuestión, es en tus necesidades prácticas. Ellos no pueden llamar a una ambulancia si sufres un ataque, ni prepararte una sopita cuando no puedes ni con tu alma, ni pelear con un estafador de internet, ni ayudarte a pagar recibos…
Ellos te cuidan amándote. Ellos te aman sin poder librarte de las batallas cotidianas, que son muchas y agotadoras. Solos las relaciones humanas, los recursos sociales, la atención profesional, si hace falta, pueden paliar la situación de los vulnerables.
Y eso es responsabilidad de los humanos. Y de los abstraídos gobernantes.
