Interior retrasa el ascenso del jefe de la UCO para forzar su jubilación
El ascenso del general de brigada de la Guardia Civil responsable de Policia Judicial, Alfonso López Malo, está en un limbo. El mando tendrá que jubilarse en junio del año que viene si no consigue ser promovido a general de división, el último escalón antes de alcanzar el escalafón de teniente general, el más alto del Instituto Armado. En el seno de la Benemérita se ha instaurado la sospecha de que el Ministerio del Interior –y el Consejo de Ministros– está retrasando la decisión para forzar su pase definitivo a retiro en menos de 12 meses.
Los ascensos en la Guardia Civil se deciden entre Interior y el Ministerio de Defensa. Los aspirantes reciben una puntuación en relación al curso pertinente que tienen que realizar y a los méritos individuales. López Malo es uno de los que mejor nota tienen de su promoción, pero en los últimos meses ha visto como «varios de sus compañeros» le han adelantado en la carrera para convertirse en general de división.
La «tardanza» del Gobierno para promoverlo se lee en clave interna como una forma de apartarlo de su puesto. De su Jefatura, la de Policía Judicial, depende la Unidad Central Operativa (UCO), responsable de la mayoría de las investigaciones de casos de corrupción que acorralan al Gobierno, al PSOE y al líder del Ejecutivo y su familia. Los agentes, además, han visto cómo desde la sede de los socialistas en la madrileña calle Ferraz se ha puesto en marcha una presunta «trama» para desacreditarles y desestabilizar parte de los trabajos judiciales que llevan a cabo. Es el conocido caso de las «cloacas», en el que están investigados la directora general, Mercedes González, y el director adjunto operativo, el teniente general Manuel Llamas, precisamente por tratar de amedrentar a los policías.
El frenazo en el ascenso de López Malo, uno de los mandos «más respetados y queridos» en el Insituto Armado según las distintas fuentes consultadas, no han sido las únicas maniobras para apartarlo de su puesto. Desde la dirección adjunta operativa se le propuso para dirigir el Centro de Análisis y Operaciones Marítimas en materia de Narcotráfico (MAOC-N), un organismo policial internacional con sede en Lisboa clave para coordinar la actuación contra el tráfico de drogas por mar y aire. Las mencionadas fuentes apuntan a que el destino no era del agrado de Malo, pero que «en este trabajo si te dicen que tienes que ir, vas». Finalmente fue un policía portugués el «ganador» del puesto, aunque el mando de la Guardia Civil llegó hasta el final del proceso.
El caso de López Malo recuerda al del coronel Diego Pérez de los Cobos para muchos de los mandos consultados. Pérez de los Cobos se convirtió en la «bestia negra» del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cuando en 2020 se negó a invormar de una investigación judicial bajo secreto relacionada con las manifestaciones del 8 de Marzo y la pandemia de la Covid-19. De los Cobos era entonces jefe de la Comandancia de Madrid.
Tras su negativa, Marlaska lo cesó de su puesto, destinándolo a la Intervención Central de Armas y Explosivos. El coronel litigó, hasta que los tribunales le terminaron dando la razón e Interior tuvo que reponerlo en su anterior destino. Pero la mayor similitud con el caso del general de Policia Judicial pasa por la negativa del ministro a ascender a Pérez de los Cobos a general, siendo el mejor de su promoción varios años. En su lugar fueron ascendidos Francisco Javier Sánchez Gil, Arturo Prieto Bozec, Antonio José Rodríguez Medel Nieto y David Blanes. El coronel renunció a que los degradase para «no afectarles», una vez vio abocada su carrera policial a terminar sin ser general.
Si el Ministerio del Interior hubiese ascendido a Pérez de los Cobos, el mando habría permanecido cinco cuatro años más en la Guardia Civil, con opción a otros tres más. En esa situación está ahora el jefe de la UCO, el general Alfonso López Malo. Su camino en la Benemérita se acabará el 17 de junio de 2027 si logra promocionar a general de división, donde podría estar tres años más e intentar ascender a teniente general. «Es de los jefes que siempre dimos por hecho que llegaría al cargo», afirma un mando.
