Y el MVP del Mundial es para... Luis de la Fuente
Luis de la Fuente y su gente han parido un equipo monumental. «Somos el mejor equipo del mundo», presume el riojano sin que suene pretencioso. Los resultados le avalaban antes de llegar a la Copa del Mundo más multitudinaria de la historia... si a Infantino no le da por la locura de las 64 selecciones en 2030. Con el técnico de Haro, España ha ganado una Liga de Naciones, fue finalista en otra y levantó la cuarta Eurocopa. Como la memoria es frágil resulta que hace un mes tras el empate con Cabo Verde, el primer 0-0 del torneo, ya hubo quien se rasgó la camiseta del equipo nacional antes de tiempo. Una vieja e insana costumbre. El seleccionador entonces ejerció de entrenador, que no es lo mismo, aunque lo pueda parecer. Un Pedro Porro por aquí, un Fabián por allá, unos cambios siempre atinados y la segunda estrella de campeones del mundo resulta que está a una victoria de distancia. Cuando el campeonato se ha puesto serio, España se ha llevado por delante a Uruguay, Austria, Portugal, Bélgica y Francia. El lado fácil del cuadro que apuntaban los más listos.
En un deporte colectivo hay premios que chirrían. Y todavía más en unas selecciones que en otras. Antes de un Mundial creado para el gusto del consumidor deportivo estadounidense, el fútbol ya había adoptado otra costumbre de otros deportes «made in USA». Lo del trofeo de MVP, eso del Jugador Más Valioso que nos suena a madrugadas de NBA. Oyarzabal, Rodri, Álex Baena, Lamine Yamal, Pedro Porro... con el funcionamiento de la Roja en este campeonato cuesta discriminar. El premio también lo han merecido en algún momento Unai Simón, la pareja de centrales, Mikel Merino, Ferran Torres o la pizarra de Luis de la Fuente. La prueba de que el bloque está bien parido es que no se echa de menos la «ausencia» de un tal Pedri. El seleccionador ante Francia ninguneó a su colega Deschamps y los «bleus» acabaron lanzándose los trastos a la cabeza. Algo muy de grupo en el que los egos no están controlados. Todo lo contrario que en España. La mayoría de jugadores, apuntó al seleccionador, los medios también dispararon a las estrellas y el técnico, a falta de argumentos, se refugió en el árbitro salvadoreño. A Zidane le tocará recuperar la «grandeur». Esa que vuelve a tener España desde 2023.
