Las polémicas judiciales de Trump que Todd Blanche ha defendido como abogado: así llegó al entorno del presidente
El pasado día 2 de abril, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, fue destituida por el presidente Donald Trump, en medio de crecientes tensiones internas sobre la dirección y los resultados del Departamento de Justicia, sobre todo por la polémica gestión en la publicación de los papeles del fallecido pederasta, Jeffrey Epstein. Aunque el anuncio oficial describió su salida como una transición hacia el sector privado, fuentes de la administración confirmaron que se trató de una decisión directa del mandatario, como lo fue también que el actual número dos del Departamento de Justicia, Todd Blanche, asumiera el cargo como fiscal general interino mientras se definía un reemplazo permanente.
Esa permanencia está ahora a falta de la ratificación del Senado después de que el pasado día 6 de junio fuera oficializado el cargo por parte del presidente Trump.
El perfil de Blanche como aliado al presidente estadounidense no difiere del de Bondi, como bien demostró ejerciendo de abogado en casos que ha afrontado el líder republicano ante los tribunales. Tenía ya experiencia anterior como profesional especializado, precisamente, en la defensa de delitos de cuello blanco. La oposición ha sabido jugar bien esa carta y lo acusan por seguir actuando como abogado personal de Trump en lugar de como la máxima autoridad judicial del país, poniendo la Justicia al servicio de los intereses del presidente y no de EE UU.
Tras cerca de una década en la fiscalía federal, Blanche dio el salto al sector privado y se incorporó al bufete Cadwalader, Wickersham & Taf. Allí, entre otras figuras, representó al exasesor de Trump, Paul Manafort. Esa fue la llave que le abrió la puerta al círculo cercano del mandatario estadounidense, para quien acabó trabajando en exclusiva.
Uno de los casos más sonados de Donald Trump que llevó Blanche fue el de un presunto soborno a la exactriz porno Stormy Daniels antes de las elecciones presidenciales de 2016 para que esta no revelara los detalles de un supuesto encuentro sexual entre ambos. El magante se convertía así en el primer expresidente del país en enfrentar un proceso penal. Fue condenado por 34 delitos de falsificación de registros comerciales, y el juez Juan Merchan resolvió una "libertad incondicional", lo que significó que el republicano no pisó la cárcel ni recibió una multa. La sentencia se produjo 10 días antes de que el republicano asumiera un segundo periodo en la Casa Blanca.
Trump también se vio en problemas con el caso de las investigaciones de Jack Smith, el que había sido fiscal especial nombrado bajo el Gobierno del expresidente Joe Biden, que dirigió dos procesos contra el presidente estadounidense por su papel en los intentos de subvertir los resultados de las elecciones presidenciales de 2020, así como por el manejo de documentos clasificados en su residencia de Mar-a-Lago después de dejar la Casa Blanca en 2021.
Todd Blanche estuvo al lado de Trump durante todo este proceso y las acusaciones quedaron desestimadas tras la reelección del republicano, quien no fue a juicio por ninguno de los dos casos, dado que Smith retiró las acusaciones contra él después de que ganara las elecciones presidenciales de 2024, ya que el Departamento de Justicia tiene prohibido actuar contra mandatarios en ejercicio. Además, bajo el mandato interino de Blanche, el Gobierno abrió una investigación no solo contra Smith, bajo sospecha de haber actuado por motivos político contra Trump, sino también contra el exdirector del FBI James Comey, al que Trump considera uno de sus grandes enemigos. Comey dirigía el FBI cuando Trump llegó al poder en 2017, pero le cesó ese mismo año, apenas días después de que el alto cargo anunciase la apertura de una investigación sobre posibles vínculos del presidente con Rusia en la campaña electoral de 2016.
En septiembre del año pasado, los fiscales del distrito Este de Virginia presentaron cargos contra Comey por perjurio y obstrucción a la justicia, pero finalmente el caso fue desestimado. Sin embargo, a finales del pasado mes abril fue el propio Blanche el que confirmó que se había emitido una orden de detención contra el antiguo alto cargo al volver a presentarse cargos contra él desde el Departamento de Justicia de Estados Unidos, esta vez, por supuestas amenazas de muerte contra el mandatario.
Entre las polémicas más sonadas que han rodeado a la figura de Blanche, está la del traslado de Ghislaine Maxwell (pareja del pedófilo Jeffrey Epstein condenada por tráfico sexual de menores), tras entrevistarse con ella personalmente, a una cárcel de mínima seguridad en Texas, pese a que la ley prohíbe alojar a personas condenadas por delitos sexuales en ese tipo de instalaciones.
Tampoco pasó desapercibida la polémica iniciativa que encabezó para destinar cerca de 1.700 millones de dólares a compensar a quienes el Gobierno considera víctimas de persecución judicial durante la Administración de Joe Biden, una medida que generó rechazo incluso entre senadores republicanos y que terminó siendo retirada.
