La Iglesia es joven… y está viva
España, tierra con raíces apostólicas, como afirmaba el Papa en su discurso inicial a las autoridades en el Palacio Real, ha expresado su cariño desbordante al Sucesor del apóstol Pedro en especial en la multitudinaria y entusiasta vigilia de oración con los jóvenes de toda España. Acudió a su encuentro ayer por la tarde en la plaza de Lima, evocadora de la proeza evangelizadora de España en América, a la que el papa se ha referido aludiendo como modelo de gran misionero al santo español Toribio de Mogrovejo. En un diálogo con jóvenes, su voz ha resonado con fuerza, vibrante y suave a la vez. “No tengáis miedo” de pensar en que Dios os llame, y aludiendo a su propia experiencia vocacional, recordaba que ante algunos modelos que le atraían se dijo: “si ellos pudieron, ¿por qué yo no?”
Ha invitado a los jóvenes a elegir ejemplos buenos de vida, a desarrollar la capacidad de estar en silencio, como un medio para ser libres frente a los ruidos que nos distraen, voces que nos mienten, y hacernos sensibles a la voz de Dios: “Cuando buscamos el silencio, decidimos qué no escuchar y de qué ruidos no dejarnos distraer”, “comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece. […] muchas voces, muchas cosas en las redes nos engañan y nos cuentan mentiras. ¡Buscad siempre la verdad! ¡Dios es verdad! ¡Si te lleva lejos de Dios, no es verdad!”
Concluyó confiando a los jóvenes una misión: “que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables. Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella […]. Personas que desean una vida honesta y recta, porque gustosamente hacen a los demás lo que querrían que los demás hicieran con ellas. Sed humanos como lo es Cristo”.
