¿Echar aceite de girasol al coche? El peligroso "truco" de moda para ahorrar diésel que causa averías de hasta 2.000 euros
La guerra en Oriente Medio y el cierre del Estrecho de Ormuz han disparado el precio de los carburantes, llevando a muchos conductores a ver comprometido el uso de su coche. La escalada del diésel por encima de los dos euros por litro hizo que algunos usuarios buscasen alternativas más económicas, como sustituir este combustible por aceite de girasol. Esta práctica, que se disparó en un 10% desde el comienzo del conflicto, ha acarreado también muchos problemas a los vehículos que recibieron este inusual repostaje, según ha recogido Euromaster.
La compañía advierte que esta práctica, aunque puede parecer una buena solución a corto plazo, puede incrementar notablemente el consumo debido a una combustión menos eficiente provocada por la elevada viscosidad del aceite de girasol, lo que se traduce en un aumento final del gasto de combustible de alrededor de un 10%.
Que un motor pueda arrancar y circular puntualmente con aceite vegetal no significa que sea una alternativa válida ni segura y puede traer consigo averías graves que pueden llegar a costar hasta 2.000 euros. La combustión del aceite de girasol genera residuos y depósitos en el sistema de inyección que afectan directamente a inyectores y bomba de combustible. Además, en ingenierías más modernas de inyección directa, el problema se agrava, ya que estos componentes trabajan con tolerancias muy ajustadas y son especialmente sensibles a combustibles no adecuados, lo que puede provocar fallos de inyección y depósitos de carbono.
Aunque los combustibles modernos llevan un pequeño porcentaje (entre un 7% y 10%) de biodiésel, este nunca se incorpora crudo, ya que previamente se trata de forma especial. Desde Euromaster recuerdan que "el aceite de girasol no es biodiésel" y, por lo tanto, no cumple los estándares necesarios para su uso en automoción.
Esta tendencia se apoya en vídeos subidos a redes sociales en loq eu se que compara el bajo precio del aceite de girasol en supermercados con el del gasóleo en estaciones de servicio, pero ignoran las graves consecuencias mecánicas que puede provocar.
