Trabajada victoria de Carlos Alcaraz en una hora y 25 minutos ante Otto Virtanen, al que no comenzó a doblegar hasta el último juego del primer set. El murciano inicia la reconquista del número uno en la Ciudad Condal y prosigue con su preparación sobre tierra batida con la miras puestas en Roland Garros. Susto con su muñeca y sufrimiento al resto, aunque poco a poco fue encontrándose. «No he tenido mucho tiempo para adaptarme. Esta mañana era mi primer entrenamiento en Barcelona pero contento de haber sacado adelante los problemas que tuve en le primer set», explicaba, sin despejar el alcance de sus molestias en el antebrazo que le obligaron a parar y recibir asistencia médica: «Espero estar estar bien para el jueves pero antes tengo que verlo con mi equipo». Este miércoles descansará y después se enfrentará al checo Tomas Machac, que derrotó al argentino Sebastián Baez (2-6, 6-4, 6-1). Llegaba Carlitos a Barcelona tras perder la final del Masters 1000 de Montecarlo dispuesto a recuperar el número uno, aprovechando que Jannik Sinner no disputará el torneo barcelonés. Máximo favorito, el murciano se medía a Otto Virtanen, número 96 del Ranking ATP, un finlandés que ganó en 2022 un reto ante quien tratara de restarle. Jaleado por más de 8.000 gargantas saltaba a la pista Rafa Nadal, repleta en un despejado día primaveral. Buena temperatura para jugar a tenis. Lejos quedaba aquel «no puedo más, me quiero ir a mi casa», que vociferaba en Miami ante Korda hace tres semanas. Aquella señal de alarma, de saturación mental, parecía aplazada desde que inició la gira por tierra batida. Se encontraba cómodo Virtanen, que ganó el segundo juego en blanco para poner el 1-1. No estaba preciso Alcaraz, que buscaba las líneas sin encontrarlas. Le costó al murciano ganar el primer juego y tuvo que levantar el primer punto de break en el tercero. Demostraba el finlandés que su mejor arma era el servicio, aunque Carlos era infinitamente mejor en el intercambio si lograba devolver el resto. Tuvo un punto de rotura pero lo salvó Virtanen, que puso el 2-2. Estaba fallón Carlitos, que permitió que Virtanen se colocara 0-40. Exigido, el español encadenó cinco puntos seguidos para ganar un juego que se le había puesto cuesta arriba. Fue entrando en calor, encontrando buenas sensaciones y sacándose de la chistera algún golpe incomprensible. Pero seguía costándole restar con efectividad. Se dolía de la muñeca Carlos tras colocar el 5-4. «¿Pero quema?», preguntaba el tenista cuando su fisio le dijo que le iba a poner una crema al tiempo que le masajeaba el antebrazo. Y parece que le fue bien porque en el siguiente juego rompió por fin el servicio de Virtanen para ganar el set haciendo buena su cuarta bola de break. Virtanen acusó el golpe y Alcaraz se creció. El del Palmar poso el 2-0 por la vía rápida. Ganó el primer juego y le rompió el servicio inmediatamente al finés. Otto no se rendía, se rehacía y le devolvía la rotura al español. Festival de breaks con otro de Carlos, esta vez en blanco. Tras el 3-1 se recuperó la tranquilidad. Le costaba a Carlitos, pero iba sumando puntos con su servicio y manteniendo la diferencia. El murciano puso la directa para ganar el partido rompiéndoles el servicio de Virtanen con un juego en blanco.