La permanencia se ha puesto cara. El Sevilla cumplió con su objetivo de doblegar en casa a un Atlético distraído en empresas mayores, no sin sufrimiento para el conjunto de Luis García Plaza , que hubo de dejarse la piel en Nervión, hasta la última gota de esfuerzo para poder abrochar tres puntos cruciales. Pero las alegrías duran lo que duran en la casa del pobre. No hay para fiestas que valgan. Una dosis de alivio y a seguir. Porque el resto de la jornada no acompañó en absoluto. Los rivales directos tampoco sacan la bandera blanca en un esprint final frenético por la supervivencia. Ganaron casi todos los de abajo y la lucha por eludir el descenso promete convertirse...
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