Ni un gol ni dos: la goleada del Bayern antes de recibir al Real Madrid
El Real Madrid empató contra el Girona, el Bayern goleó 0-5 en la Bundesliga. Si Arbeloa quería mantener la ilusión de la remontada durante el fin de semana, los hechos se la han jugado. Nada empuja a soñar, pero quizá ese sea el punto clave: que nadie cuenta ya con el Real Madrid, que está en ese lugar del que tantas veces ha remontado para conseguir la victoria. Es difícil, muy difícil, en inverosímil, pero no imposible.
Récord de goles
Parece que el destino ha decidido sonreírle a un Bayern Múnich que se pasea por la Bundesliga. 105 dianas acumula el coloso bávaro en el campeonato doméstico. Un caudal ofensivo que deja en evidencia a cualquier rival que ose interponerse en su camino. Su última víctima, el St. Pauli, sucumbió ante una demostración de poderío inapelable: un contundente 0-5.
Y en esa contundente exhibición de fútbol, ocurrió algo más. Algo que rompió barreras, que reescribió la historia. Porque Leon Goretzka, ese pulmón incansable del mediocampo teutón, se convirtió en el hombre récord con un testarazo que se coló en la red, que desató la euforia y que, sobre todo, pulverizó la marca histórica de goles en una temporada de la Bundesliga. La cifra mágica, esa que parecía inalcanzable, quedó atrás. La anterior frontera, fijada en 101 tantos, la tenía el propio Bayern, allá por la campaña 71-72, con nombres de leyenda como Müller, Hoeness y Roth.
Pero la voracidad del Bayern no se detuvo ahí. Michael Olise, con una actuación estelar, amplió aún más el registro. Su diana, la que puso el 0-3 fue un golpe de gracia. Y luego llegó Nico Jackson, que se unió a la fiesta goleadora, firmando el cuarto tanto para su equipo. La goleada se completó, el recital se eternizó, y fue Guerreiro quien puso el broche de oro, el quinto y definitivo tanto bávaro. Una victoria incontestable que no hace sino consolidar su dominio. Doce puntos le separan ahora de su más cercano perseguidor, un Borussia Dortmund que ve la estela roja y blanca cada vez más lejana.
Goleada y rotaciones
Curiosamente, en este festín de goles, faltaron algunas piezas clave. El máximo artillero del equipo, Harry Kane, observó el partido desde la grada. Un descanso merecido para el ariete inglés. Tampoco participaron en este encuentro Aleksandar Pavlovic y Dayot Upamecano. Y Serge Gnabry, aquejado de unas molestias físicas, se quedó fuera de la convocatoria. La profundidad de la plantilla es tal que, incluso sin sus estrellas, el Bayern impone su ley.
En la segunda mitad, la estrategia del técnico quedó aún más patente. Rotación masiva. Luis Díaz y Josip Stanisic ingresaron al terreno de juego, sumándose a la marea roja. Y cuando Hiroki Ito tuvo que retirarse por lesión, Jonathan Tah ocupó su lugar. El plan era claro: dar descanso a la mayoría de los que probablemente afrontarán la vuelta contra el Real Madrid. Siete futbolistas que se perfilan como titulares para el crucial duelo europeo disfrutaron de un respiro.
Los únicos que repitieron en el once inicial respecto al partido de ida contra los blancos fueron un puñado selecto: el eterno Manuel Neuer bajo palos, el incansable Konrad Laimer en el lateral, el motor Josuha Kimmich en la medular y el eléctrico Michael Olise en la banda. El resto, preservados. El miércoles, el Real Madrid va, con la necesidad de remontar. Un resultado que, vistas las exhibiciones del Bayern, cada vez pesa más. Pero en el fútbol, como bien saben en Chamartín, lo inverosímil a veces se convierte en realidad. Y si algo ha demostrado el club blanco a lo largo de su historia es su capacidad para levantarse cuando nadie lo espera, para encontrar la victoria en el abismo.
