El Real Madrid cerró su gran semana europea con un triunfo en Turquía ante el Fenerbahce que deja en su mano clasificarse para los playoffs de la Euroliga entre los cuatro primeros, aspecto fundamental para contar con el factor cancha a favor en el camino hacia la Final Four. Los blancos aún tienen que ganar al Estrella Roja la semana próxima en el Palacio, un triunfo que parece bastante más asumible teniendo en cuenta el excelente registro de los blancos en casa esta temporada (17 victorias, una única derrrota). El duelo ponía en liza a dos rivales en busca de un mismo objetivo, lo que deparó un encuentro plagado de nervios, de defensas pegajosas y tensión latente en cada metro cuadrado de la cancha. Un partido, por tanto, algo espeso y cargado de imprecisiones, además de tremendamente igualado. El Real Madrid consiguió desequilibrarlo en un último cuarto en el que gestionó la andiedad mejor que su rival, que ha entrado en una dinámica preocupante de resultados justo en el peor momento de la temporada. Facu Campazzo (15 puntos, 4 de 4 en triples) y Walter Tavares, que volvió a irse por encima de la treintena de minutos en la pista, volvieron a ser los líderes de un equipo que sigue bajando demasiado cuando alguno de los dos no está en plenitud. Por parte del Fenerbahce destacó el exNBA Brandon Boston (21 puntos), que impulsó a su equipo tras el descanso y maquilló el pobre balance de los turcos en el tiro exterior. A los minutos finales se llegó con esa igualdad reinante a lo largo de todo el partido, que Campazzo y Hezonja lograron quebrar, ya de forma definitiva, a menos de tres minutos para el final. Una bomba del primero y un tiro a tablero del segundo pusieron el marcador en 65-69 que el Fenerbahce no pudo igualar por sendos fallos de Melli, primero desde la línea de tiros libres y después desde el triple. Después, el propio Hezonja se encargó de dar un nuevo impulso a la ventaja blanca anotando su primer triple después de siete lanzamientos errados. Respondió Boston con otro de similar factura instantes después, pero Lyles no falló en la siguiente jugada y el Fenerbahce, fruto de los nervios y las prisas, ya no anotó más.