Rusia saca los colores a la Marina británica
La tensión en el Canal de la Mancha volvió a subir este miércoles después de que Vladimir Putin ordenara escoltar varios petroleros sancionados con una fragata de guerra, en un gesto interpretado como un desafío directo a Reino Unido. La embarcación militar, el Admiral Grigorovich, acompañó a dos buques vinculados con la "flota clandestina" rusa, dedicada a exportar petróleo pese a las restricciones occidentales, según publica The Telegraph.
El movimiento llega semanas después de que el primer ministro británico, Keir Starmer, anunciara un endurecimiento de las medidas contra estos barcos, incluso contemplando su incautación. Sin embargo, hasta ahora Londres no ha logrado detener ninguno, mientras decenas de petroleros siguen cruzando una de las rutas marítimas más transitadas del mundo, en muchos casos bajo banderas de terceros países.
La operación rusa fue seguida de cerca por un buque de apoyo de la Marina británica, sin que se produjera intervención. Analistas señalan que Moscú busca exhibir la falta de capacidad o de voluntad de Reino Unido para hacer cumplir sus propias sanciones. Al mismo tiempo, expertos militares advierten de que interceptar todos estos barcos sería complicado, tanto por los recursos necesarios como por las limitaciones legales en aguas compartidas con Francia.
El mes pasado, Reino Unido permitió que uno de los petroleros de la flota paralela de Putin, que transportaba petróleo a Cuba, pasara por el Canal de la Mancha prácticamente sin oposición. El buque, autorizado y de propiedad estatal, fue escoltado por un buque de guerra ruso y vigilado por la Armada durante 48 horas mientras navegaba por aguas británicas.
El periódico británico recuerda que el 30 de marzo un grupo de ocho petroleros rusos prohibidos logró navegar por el Canal de la Mancha sin ser detectados. Entre ellos se encontraban el Odune, el Vozrozhdeniye, el Thron, el Primorye, el Gelor, el Rizvel, el Manta y el Rimma.
