La ciencia y la paciencia de Bryson DeChambeau
Hay algo que ha cambiado en Bryson DeChambeau. Sigue siendo el mismo laboratorio ambulante que mide ángulos, la presión atmosférica, el spin de la bola y la velocidad, dirección y frescura del viento con obsesión casi enfermiza, pero ahora, entre cálculo y cálculo, ha aprendido a respirar. Y eso, en un escenario como el Masters de Augusta, puede marcar la diferencia entre rozar la chaqueta verde o quedarse, otra vez, a las puertas.
