Sugar Beach, cuando la apuesta es potenciar el talento humano y local
Nacer o pertenecer, he ahí la diferencia. Cuán conscientes somos de respetar y amar la tierra que nos da la vida, cuidar sus paisajes, pero lo más importante, contribuir a su preservación futura. Bajo esta premisa, el hotel Sugar Beach en Isla Mauricio dirige un equipo entrañable que no solo se encarga de mantener una edificación ciudada, sino de transmitir a sus visitantes el valor cultural del lugar, mientras desarrollan sus destrezas.
Isla Mauricio es un archipiélago africano en los confines del Índico sur. Vecino de las islas Reunión y Rodrigues, conforma una de las islas más exóticas del mundo que anualmente atrae a más españoles por su atractivo.
Situarse en un enclave extraordinario no es un requisito para ser un hotel sostenible; de hecho, esto puede suponer un esfuerzo extra a la hora de cumplir las políticas ambientales, por lo que encontrar un equilibrio eficaz es todo un reto para Sunlife, la firma francesa de hoteles que acoge a Sugar Beach y otros tres hoteles en la isla -Long Beach, La Pirogue y Ambre Resort
Si bien el conjunto de la cadena comparte la misma filosofía, Sugar Beach es el más demandado, no solo por ser un sofisticado palacete digno de portadas, sino por poseer una hospitalidad que enseña y abraza la pertenencia. Ubicado en la costa occidental de la isla, el hotel se asienta en las antiguas plantaciones coloniales de caña de azúcar frente a una playa infinita de arena blanca. Más allá de su edificación consciente, este resort busca acercar a turistas de todo el mundo con la comunidad local a través de sus actividades inmersivas y culturales.
El papel que juegan los trabajadores cobra una importancia relevante, ya que son los creadores de diversos proyectos y principales receptores del turista. Todos son un reflejo de la variedad cultural que define la isla y un ejemplo de que las oportunidades y la equidad pueden coexistir. Así encontraremos en el hotel talleres de vidriería, moctelería o perfumería, dibujos en henna, exploración marina y actividades deportivas, es decir, actividades auténticas vinculadas al reciclaje, al contacto con la naturaleza y la valoración con la fauna marina. El compromiso de Sunlife con la sostenibilidad no se limita al medio ambiente o a la comunidad: también abarca el bienestar y el desarrollo de sus empleados.
En 2024, el grupo fue reconocido como Great Place to Work, reflejo de un entorno laboral que promueve la inclusión, la igualdad y el crecimiento personal. Todo esto forma parte de una cultura empresarial que entiende que la sostenibilidad empieza dentro de casa, con trabajadores motivados, formados y valorados.
En línea con las acciones de la firma, en Sugar Beach, los huéspedes pueden sumarse a excursiones educativas, limpiezas de playa o talleres guiados por expertos en biología marina, convirtiéndose en parte activa del cambio. La cercanía con el mar para Sunlife y hoteles ha motivado a la firma a contribuir con programas de educación y participación local. Más de 5.000 personas se han involucrado en el Programa de Descubrimiento Marino, una iniciativa que promueve la protección de los ecosistemas costeros y sensibiliza sobre la importancia de cuidar la biodiversidad del Índico. Sunlife ha establecido su Visión 2030: «Por un mundo donde brille la amabilidad», basada en la metodología de backcasting, que consiste en planificar desde el futuro deseado hacia el presente.
Apoyo a la comunidad local
Según informes de Sunlife, el 74,4% de los productos utilizados en sus operaciones son de proveedores locales, lo que impulsa el desarrollo de pequeñas y medianas empresas y reduce la huella de carbono derivada del transporte. Este enfoque de abastecimiento sostenible también garantiza la frescura de los ingredientes que llegan a la mesa: frutas tropicales, pescados del día y especias autóctonas que enriquecen la gastronomía local.
El resultado es impecable, platos de calidad presentados en menús de la alta gastronomía en sus tres restaurantes: Buddha-Bar Beach, Le Patio y Citronella’s.
En lugares tan remotos como estas islas, existe el miedo de pensar que las oportunidades no existen, que el talento no se valora y que una carrera no tiene futuro. Gracias a iniciativas como las que imparte Sunlife, esta realidad puede cambiar.
