Puig acelera su fusión con Estée Lauder para crear un gigante global de 50.000 millones
Puig avanza en su fusión con Estée Lauder a través de lo que ya se ha calificado como una operación transformacional valorada en 50.000 millones, según un informe de Jefferies remitido a clientes institucionales.
El banco de inversión actualiza su modelo de fusión tras las últimas informaciones y da por hecho un acuerdo "en las próximas semanas", basado mayoritariamente en un canje de acciones.
Así, la transacción se estructuraría con un componente del 80% en acciones y un 20% en efectivo para los accionistas de Puig, lo que implicaría una prima del 30% sobre el precio "no alterado" de la compañía catalana y valoraría el nuevo grupo a 11,8 veces el Ebitda y 23 veces el beneficio por acción.
El nuevo grupo alcanzaría unas ventas combinadas cercanas a 22.000 millones de dólares (19.048 millones de euros al cambio actual) en el ejercicio 2027, con un margen de Ebitda proforma que podría superar el 20% gracias a unas sinergias de costes estimadas en 375 millones de dólares (324,7 millones de euros) sobre gastos de venta, generales y administrativos.
Con esta nueva organización, la familia Lauder conservaría todavía un 26,7% de control económico, la familia Puig un 21,7%, mientras que el resto se repartiría entre los actuales accionistas de Estée Lauder (43,6%) y los minoritarios de Puig (8%).
Según el informe de Jefferies, la combinación permitiría mantener la dirección estratégica de Puig dentro del futuro grupo y apunta que Marc Puig conservaría un asiento en el consejo de administración de la nueva Estée Lauder.
La operación tendría un carácter más bien "defensivo" para Estée Lauder, pues le permitirá ganar presencia en un momento de alto movimiento en el sector, además de dificultar una posible presión de terceros sobre la familia fundadora para forzar alianzas alternativas.
En paralelo al avance de las conversaciones, Puig ha decidido posponer tanto su Capital Markets Day, previsto para el 14 de abril, como la presentación de sus resultados del primer trimestre, un movimiento que el banco interpreta como una señal adicional de la cercanía del acuerdo.
Pese al ruido corporativo, la firma mantiene su recomendación de compra sobre Puig, con un precio objetivo revisado a 20 euros por acción, frente a los 20,5 euros anteriores, lo que supone un potencial de revalorización desde los 17,5 euros por título del último cierre.
El ajuste obedece, principalmente, a una subida de 30 puntos básicos en el tipo libre de riesgo utilizado en su modelo de descuento de flujos, mientras mantiene prácticamente sin cambios sus previsiones de beneficio por acción para 2026 en 1,07 euros.
