Paz y luz en Pascua
“En esta hora oscura de la historia nuestra misión nos pide unidad que trae la paz”. Con estas palabras en su homilía de la Misa Crismal del Jueves Santo León XIV definió los dramáticos tiempos que está atravesando la humanidad y la necesidad de que los cristianos aportemos luz y concordia entre los pueblos.
Es muy significativo que tanto en el Vía Crucis del Coliseo como , sobre todo, en la Vigilia Pascual del Sábado Santo la luz sea la metáfora vital de los creyentes en la Resurrección del Señor. Una luz que disipa las tinieblas, la oscuridad, la opacidad que rodean y envuelven este período de nuestra historia.
La luz y tiniebla son incompatibles entre sí y cada ser humano tiene que escoger con quien está, tiene que saber cuáles son las consecuencias de su opción. No dejó de subrayarlo el Papa en la primera meditación que acompañó la primera estación del piadoso ejercicio en la tarde del Viernes Santo en el anfiteatro Flavio de la capital italiana. ”Toda autoridad- se decía- deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercer el poder recibido, también el poder de comenzar una guerra o de terminarla, el poder de educar a la violencia o a la paz”..
Este mensaje ha atravesado todas las homilías del Santo Padre en esta que ha sido su primera Semana Santa como Obispo de Roma. Muchas veces ha denunciado la “blasfemia” de quien “pretende involucrar el nombre de Dios en opciones de muerte:pero Dios no puede ser reclutado por las tinieblas”. Este domingo, cuando proclame su mensaje “urbi et orbi” desde el balcón central dela Basílica de San Pedro, rematará estas verdades y anunciará que la verdad predominará sobre la mentira, el amor sobre el odio, la paz sobre la guerra, la luz sobre la oscuridad.
