María Jesús Montero no cuenta con Carlos Cuerpo para mitinear
La exvicepresidenta primera María Jesús Montero no cuenta con que su sucesor en Moncloa, Carlos Cuerpo, participe activamente en la campaña de las elecciones andaluzas. Fuentes del PSOE-A y de la dirección socialista consultadas por LA RAZÓN explican que es improbable que el titular de Economía «dé algún mitin», aunque no descartan que pueda acudir a algún acto.
El entorno del vicepresidente explica que, por el momento, no tiene agendado ningún acto de campaña, aunque acudirá «si se lo piden» y «si la agenda lo permite». El equipo de Cuerpo recuerda que allí donde el PSOE le ha reclamado, ha aparecido. En diciembre, Cuerpo arropó al candidato socialista a la presidencia de Extremadura, Miguel Ángel Gallardo, en un acto sobre el tejido empresarial extremeño.
Lo cierto es que el vicepresidente es consciente de que ha asumido un rol más político que tendrá que compensar con su perfil tecnócrata. Pero la campaña del PSOE en Andalucía está en manos de María Jesús Montero. Será una campaña centrada en la defensa de los servicios públicos, especialmente en la sanidad. Y contará con la presencia de ministros, pero sobre todo con la del presidente, Pedro Sánchez. Aunque Montero intentará que Moncloa no diseñe la campaña. Como contó este diario, la federación andaluza ha trasladado que no quiere una campaña en clave nacional. Aunque entienden que, inevitablemente, se terminará colando la política nacional, el partido quiere atacar la gestión de Juanma Moreno y alejarse, en la medida de lo posible de Madrid. Estas fuentes explican que el regionalismo andaluz pesa demasiado como para llevar allí el «No a la guerra» que el presidente volvió a ondear el pasado domingo en una carta a la militancia.
Y eso que el socialismo andaluz está notablemente molesto con Sánchez, porque considera que Montero debía haber llegado «hace tiempo» a Andalucía para estar pegada al territorio. En cualquier caso, la exvicepresidenta intenta movilizar a 500.000 votantes que, según sus cálculos, se mueven en clave nacional. Montero cree que el efecto Sánchez puede movilizar toda esa masa de progresistas. Son, en teoría, los votantes de más que el PSOE logró en las elecciones generales del 23 de julio y que votaron al presidente del Gobierno. Y son los que quiere arrastrar Montero.
Lo cierto es que la candidata lo tiene difícil. «Izquierda Unida nos lo va a poner complicado al PSOE. No solo porque tienen mucha implantación, sino porque el candidato [Antonio Maíllo] es potente», concede una fuente socialista. La dirección es consciente de que en Castilla y León pudieron robar voto a su izquierda. Pero en Andalucía «va a ser casi imposible», zanjan. En Moncloa persiste el temor a que se repita el guion de Aragón.
«Pilar [Alegría] tampoco quiso una campaña en clave nacional; apostó por el puerta a puerta, por patear cada municipio», señalan fuentes de la dirección socialista. Sin embargo, el deterioro de las encuestas obligó a activar al núcleo duro del Gobierno en un intento de remontada que no llegó. El resultado confirmó el desplome: Alegría igualó el mínimo histórico que ya había marcado en su día Javier Lambán, aunque entonces el espacio a la izquierda del PSOE tenía mucha más fortaleza.
El contexto ahora es distinto: el ciclo favorece a la derecha. Lambán logró gobernar; Alegría ha quedado relegada a la oposición. Este precedente ha reforzado las dudas internas sobre algunos responsables de la estrategia electoral. El ministro Óscar López y su «número dos», Antonio Hernando, figuran entre los encargados de diseñar las campañas, con la premisa de que cada territorio exige una partida distinta… aunque no siempre el resultado acompañe. Casi todas las encuestas señalan que Montero bajará el suelo histórico del PSOE en las elecciones. El ambiente no es bueno.
Los socialistas andaluces esperan que pase la Semana Santa para empezar a atacar a Juanma Moreno sin piedad. Pero no las tienen consigo. Un golpe como el que barruntan los sondeos dejará a Montero al borde del precipicio y a Sánchez muy tocado. Cabe recordar que la exvicepresidenta es una candidata por imposición. Fue Sánchez quien la envió a competir y ella no puedo decir que no. Es más, Montero intentó que el presidente convocara las elecciones generales a la vez que las andaluzas, pero el presidente está empeñado en seguir hasta 2027. Sánchez solo piensa en su pelea. Aunque Andalucía es la primera parte de la batalla con el PP.
