Dos años de calvario y sin declarar del jefe de la Policía Nacional en Colombia
El 23 de marzo de 2024, la unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional detuvo al enlace del Ministerio del Interior destinado en la embajada de Colombia. La operación se llevó a cabo cuando este mando, inspector jefe, fue arrestado en un viaje de vuelta a Galicia, de donde es natural, con motivo de semana santa. La investigación lo relaciona, presuntamente, con una trama de narcotráfico radicada en la Región de Murcia, y que cuenta con el antiguo jefe de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (UDYCO) entre los implicados. Desde entonces, dos año después, el mando policial no ha podido declarar, algo que ha solicitado en diversas ocasiones. La última hace unas semanas.
La detención del inspector jefe Juan Carlos Carrión provocó un gran impacto en el Cuerpo, a la vez que desconcierto. Se trata de un policía histórico en la lucha contra la entrada de droga en nuestro país en la zona noreste. Condecorado por parte de Interior gracias a su trabajo, las fuentes consultadas, expertos en antidroga y con relación con Carrión, se extrañan de que pueda estar «pringado». «Ha tenido muchas oportunidades para meter la mano y nunca lo han hecho», explican a LA RAZÓN.
La causa comenzó en Murcia. Asuntos internos relaciona al exjefe de antidroga en la Región con un supuesto narcotraficante, Pedro Marqués. En el sumario constan numerosas conversaciones en las que se pone de manifiesto la relación entre ambos. Algunas fueron captadas en el entorno de ese jefe policial, José Guerrero. En una de ellas, su mujer le dijo a su hija que su padre «come de la mano de Pedrito», en relación al presunto narco. Se investiga una plantación de marihuana «indoor», y el pago de supuestas dádivas a Guerrero y su familia.
En mitad de esa investigación, Asuntos Internos encontró conversaciones de Pedro Marqués con el jefe de la Policía en Colombia, Juan Carlos Carrión. Este tenía relación con el jefe de Murcia, ya que se han dedicado a la lucha contra la droga. El inspector jefe entabló relación profesional con él y lo integró en la base de datos de confidentes.
Al llegar su nuevo puesto en Colombia, Carrión participó en una operación contra el conocido como Cártel de los Balcanes, una de las organizaciones más peligrosas y fuertes del mundo. Para ello, utilizó a un «agente encubierto», una figura judicial para introducir a un activo entre los grupos criminales. En España tiene que ser un policía, pero en Colombia no es necesario. Carrión eligió a Pedro Marqués para este cometido, ya que conocía a los integrantes.
Los documentos oficiales de Colombia y España señalan que aquella operación estaba autorizada. La idea era hacer una «entrega controlada», como se denomina a la droga que se permite entrar en un país para poder seguirle el rastro y llegar hasta la organización. El inspector jefe solicitó introducir un agente encubierto en octubre de 2023. Tenía un «soplo» de que el Cártel de los Balcanes quería introducir 3.000 kilos de cocaína en España. Asuntos Internos, por su parte, cree que estaban compinchados para quedarse parte de los beneficios de la droga.
La defensa del policía ha aportado toda la documentación oficial. La investigación judicial tuvo el visto bueno de ambos países. La Fiscalía Antidroga española comunicó que estaba al tanto, y la colombiana calificó la operación de «riesgo alto» por la peligrosidad del grupo criminal. Este clan ha conseguido tejer una red de influencia alrededor de todo el mundo. En Sudamérica trabajan directamente en los laboratorios que controla el Clan del Golfo, conformado por españoles, italianos y rusos. «Se deja constancia que el agente encubierto [el hombre de Carrión] fue contactado por miembros de la organización de España, ya que el mismo fue referenciado por una fuente directa de esta organización, indicado que el seria la persona de confianza en Colombia que podría realizar el envió de la cocaína», explicaron las autoridades extranjeras para justificar el plan del policía.
De vuelta a la causa judicial, Carrión sigue esperando poder declarar. El volcado de sus dispositivos tardó más de un año en llevarse a cabo, aunque él se prestó varias veces para desbloquearlos. Desde su detención, se encuentra suspendido de empleo y sueldo, y parte de sus cuentas en Colombia están bloqueadas. Durante el proceso ha «visto deteriorada su salud mental», presentando un diagnóstico de ansiedad y depresión. En un oficio reciente de Asuntos Internos, los investigadores querían indagar sobre una presunta compra de un móvil por parte de Carrión para su confidente como forma de dádiva. Sin embargo, las conversaciones aportadas señalarían que Pedro Marqués sólo le consultó el precio del terminal en Colombia.
El inspector jefe de la Policía Juan Carlos Carrión lleva dos años viviendo un calvario. Además de su situación procesal, ha sufrido amenazas de un gran capo gallego, Juan Carlos Santorum. El agente dirigió la investigación del Karar, un buque que introdujo 3,8 toneladas de cocaína en el confinamiento. En enero de este año, fue condenado a 13 años de cárcel, pero durante el juicio señaló al policía repartiendo pasquines en la localidad donde vive acusándolo de «corrupto» y desvelando la dirección de su casa.
Durante todo este tiempo ha intentado por todos los medios impulsar su causa. Ha escrito cartas al anterior director adjunto operativo de la Policía, José Ángel González, a la fiscal jefe antidroga, Rosa Ana Morán, y al juez de la causa. Nadie le ha respondido.
