Arzola anuncia retorno gradual a clases y uso de detectores de metales en establecimientos tras ataque en Calama
La tragedia ocurrida en el Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama movilizó este viernes a las ministras de Seguridad Pública, Trinidad Steinert, y de Educación, María Paz Arzola, quienes llegaron a la zona para acompañar a los afectados y coordinar la respuesta estatal. Tras una reunión con autoridades locales, la ministra Arzola fue enfática en señalar que la prioridad absoluta del Gobierno de José Antonio Kast en este momento es el apoyo psicológico.
“Hoy la urgencia tiene que ver con la contención”, subrayó Arzola a la prensa. Como medida inmediata, se confirmó la suspensión de clases en el establecimiento, informando que el retorno será gradual: primero se reintegrarán los funcionarios y posteriormente los estudiantes, mediante jornadas de apoyo emocional coordinadas a través de la Seremi.
Legislación y nuevas herramientas
Además, la ministra recordó que existe una ley en proceso de promulgación que facultará a los recintos educacionales para instalar dispositivos tecnológicos de control. “Hoy día hay una ley que está aprobada que permite que los establecimientos que así lo requieran puedan poner artefactos tecnológicos como, por ejemplo, detectores de metales”, explicó.
La secretaria de Estado envió sus condolencias a las víctimas y aseguró que se trabajará junto a parlamentarios para generar nuevas ideas que puedan aplicarse a través del Congreso.
“Se están disponiendo todos los recursos y todos los esfuerzos para cumplir con ese primer objetivo que es lo urgente”, concluyó.
Colegio Instituto Obispo Silva Lezaeta. Foto: Aton Chile.
Aguilar no se opone a detectores de metales, “pero el problema es más profundo”
El debate sobre la seguridad en los colegios se intensificó tras las declaraciones de la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, sobre la instalación de pórticos detectores de metales. Ante esto, el presidente del Colegio de Profesoras y Profesores, Mario Aguilar, manifestó una postura cautelosa, señalando que, si bien no se niegan a esta tecnología si las comunidades lo requieren, esta no es la solución definitiva.
“Suponer que ese va a ser la solución de fondo de un problema que es mucho más estructural, grave y profundo, me parece que se queda muy corto”, afirmó Aguilar. El dirigente gremial instó a las autoridades a evitar “respuestas únicamente comunicacionales” y a abordar la crisis desde una perspectiva integral que incluya salud mental, convivencia y participación de las familias.
La semana en Calama cierra con una comunidad escolar traumatizada y un sistema educativo que, en este 2026, enfrenta el desafío de equilibrar la seguridad física con el bienestar emocional de sus integrantes.
