Los acusados de matar a Francisca Cadenas, trasladados a una cárcel de Sevilla por temor a represalias
Los dos hermanos acusados de la muerte de Francisca Cadenas, la vecina de Hornachos (Badajoz) desaparecida en 2017 y cuyo restos fueron hallados el pasado día 11, han sido traslados desde Extremadura a la cárcel de Morón de la Frontera (Sevilla), según han confirmado a Efe fuentes cercanas al caso.
Los dos hermanos, Julián y Manuel G., vecinos de Francisca, en cuya vivienda fueron hallados los restos óseos, permanecían desde el día 14 en el centro penitenciario de Badajoz, después de que el Tribunal de Instancia de Villafranca de los Barros (Badajoz) decretase prisión provisional, comunicada y sin fianza tras prestar ambos declaración, aunque solo respondieron a preguntas de sus abogados.
Según informaron algunos medios, los dos hombres habrían solicitado la semana pasada el traslado a un módulo de aislamiento ante el temor de sufrir agresiones físicas o verbales por parte de otros presos.
Tras pasar por el módulo de ingreso, fueron trasladados al módulo 2 y solicitaron protección. Después fueron reubicados en el módulo 7, donde han permanecido hasta este miércoles, sin contacto con otros internos porque, como suele ocurrir en estos casos y más con casos mediáticos, quieren increparles. Ocurre, sobre todo, con los que en el argot carcelario llaman "violetas" (violadores) ya que este tipo delitos, así como los cometidos con menores están "penalizados" en los espacios comunes: patio, comedor y economato, principalmente. Es ahí donde suelen producirse la mayoría de las agresiones entre internos.
Las diligencias se siguen por los presuntos delitos de asesinato y contra la libertad.
