¿Quién fue el Pibe Hine? Pianista legendario llega al cine en una historia musical y muy íntima
Según Ana Lucía Jiménez Hine, directora de Las notas sentimentales de la memoria, a Vernon Pibe Hine no le gustaba que el público aplaudiera mientras tocaba el piano. Tocó para ricos y famosos, viajó por muchos países, impulsó el estilo del jazz en nuestro país... y murió en la ruina. Pero no en silencio, como nos recuerda este documental.
Las notas sentimentales de la memoria se estrenará este jueves 26 de marzo en el Cine Magaly, barrio La California, con una serie de funciones que incluirán también interesantes foros sobre el recordado músico.
Vernon Pibe Hine (1938-1993) fue el más influyente pianista de música popular en el siglo XX de Costa Rica, reconocido no solo por su talento, sino por su estilo diferenciado de lo que predominaba por entonces. Desde mediados de los años 50, cuando viajó a México, destacó en el medio musical de aquel país, en la órbita de figuras como Agustín Lara. Grabó discos insignes y tocó con orquestas: todo brillaba.
Pero llegarían el alcoholismo y otros problemas, aparte de los cambiantes gustos del público que fueron complicándole la vida hasta desvanecerlo de la vida pública y llevarlo a una muerte silenciosa.
Hace más de una década, Ana Lucía Jiménez, prima del músico, quiso contar su historia y empezó a indagar en lo que podría ser su historia. Tras cambios de marcha, de planes y de presupuesto, y una extensa inmersión en los archivos, estrena el resultado como rescate de una figura muy particular de nuestro entorno.
El Pibe al cine
Uno de los primeros motores del proyecto fue el deseo de recuperar el brillo de San José de la época del Pibe. “De los 70, que es la infancia mía. Yo crecí en San Pedro, pero los domingos iba a San José, cine Omni, cine Rex, el Universal, todo aquello”, recuerda Ana Lucía. Era una capital con salones de baile y de concierto, con una vida bohemia desparramada por sitios rutilantes y otros menos felices, pero poblados de artistas.
“Vi que de eso estaba vivo todavía algo, esa nostalgia por cierta época, y el deseo de contar una historia”, explica Jiménez, quien se ha desempeñado como directora de fotografía. “Entonces, empecé a escribir tratamientos y guiones del Pibe, haciéndolos calzar dentro de cierta estructura. Como ya había trabajado en películas de ficción y estaba más familiarizada con el mundo de narrativo tradicional, escribía en esa línea”.
El trabajo se basó en las primeras entrevistas que grabó y con algunos familiares de él, que le contaban la historia “de una manera muy dramática”, recuerda. El proyecto ganó el fondo cinematográfico El Fauno en 2015 y siguió cambiando con los años, hasta llegar a su forma actual.
Pero era una figura que había visto unas tres o cuatro veces, un par por la ventana. Pero, ¿qué sabía de él realmente? “Que había sido un virtuoso pianista, que había llegado a la fama y que había caído en la desgracia”. Una historia redonda para el cine. Pero siempre hay más: “Hasta el día de hoy, sigo descubriendo facetas nuevas de él, a través de familiares de él con los que yo no había tenido contacto, porque tal vez hasta la propia familia directa de él no había tenido contacto por mucho tiempo”, señala la realizadora.
Ana Lucía buscó en la Biblioteca Nacional, en el Sinart, en todas partes, y fue recopilando cuanto insumo tuviera. Alguien le prometió un cassette con la voz del Pibe, pero no apareció. Entre testimonios plagados de silencios y los archivos interrumpidos, “la ausencia se fue convirtiendo en el motivo”.
De este modo, la película se compone de voces que narran la vida del músico, de algunas imágenes de archivo, y de filmaciones nuevas que hablan de esos espacios vacíos de San José y de la vida íntima; una vida de vacíos y de impresiones, como suele ocurrir con personajes que trocan en leyenda aún en vida.
El presupuesto, los cambios en casa, en el trabajo: todo fue dando forma a la película, más allá del personaje en su centro. Y los propios relatos sobre el músico le imprimían un ritmo al relato. “Fui escuchando diferentes puntos de vista y dándome cuenta de que sí, que todas las voces lo que representaban mucho es la idiosincrasia costarricense, sobre todo en una época con mucho prejuicio, mucho silencio”, reflexiona la cineasta.
“Lo que se dice, lo que no se dice, lo que se omite y lo que se dice con cierto morbo, lo que se dice de cierta manera como enfatizando la decadencia o la inmoralidad... Y entonces yo traté de buscar la voz del Pibe, que se escapara de todas estas formas que lo definían, a través de la música”, dice.
Su vida íntima, lo reprochable, lo oscuro. Todo debe aparecer en un relato así. Pero lo importante, dice la directora, era rescatar la memoria del músico, de la estrella que fue el Pibe Hine, más allá de todo lo que se va desvaneciendo. Eso lo reconoció la familia, pese a las cosas que se destapan y van incomodando.
De hecho, para Jiménez, la película también resulta un retrato de una situación común en Costa Rica. “Creo que las personas que tienen familiares alcohólicos van a a ver una historia en la que ellos van a poder ver lo que se siente, porque Pibe murió, no se dejó ayudar. Es la triste historia de una persona que muere alcoholizada en la calle y no se dejó ayudar y la familia tiene que lidiar con eso, con la impotencia”, considera.
“Yo no me imaginaba que me iba a estar metiendo en una familia tan grande con tantas divisiones, como todas las familias son, ¿verdad?“, reconoce Ana Lucía. ”No me imaginaba que iba a meterme en eso y que también la película iba a despertar recuerdos o situaciones no resueltas, heridas no resueltas“.
“Por encima eso está el agradecimiento porque se rescata la memoria del Pibe”.
Aún más, será oportunidad de que su figura conecte con otras generaciones, melómanos y amantes de San José, que reconozcan en este personaje algo no necesariamente triste, sino también esperanzador. Para Ana Lucía, es una película llena de esperanza. Si tuvimos un San José así, una vida artística así, ¿no podemos disfrutarla de nuevo?
Incluso, piensa si es ocasión de reflexionar sobre más apoyo a nuestros artistas, como una pensión o renta, algo que les permita continuar creando, así como el Pibe tuvo oportunidad de deslumbrar al público con su piano.
Y tras una inmersión así en una vida ajena como la del Pibe Hine, ¿qué aprendió Ana Lucía Jiménez de sí misma? “Todavía estoy viendo”, confiesa. “Aprendí de mí como artista y aprendí también que me gusta escuchar historias de vida. Me gusta escuchar a las personas, sus historias de vida”.
Foros en torno al Pibe Hine
El estreno contará con cinco funciones especiales acompañadas de conocedores de la obra y contexto de Hine:
- Martes 24 de marzo: 7:30 p.m. (preestreno)
- Sábado 28 de marzo: 3:45 p.m. y cineforo con Alberto Zúñiga
- Domingo 29 de marzo: 2 p.m. y cineforo con Andrés Fernández
- Sábado 4 de abril: 3:45 p.m. y cineforo con Daniel Ortuño
- Domingo 5 de abril – 2:00 p.m. y cineforo con Úrsula Hauser
