Se encontró más de 20.000 euros, los devolvió y quedó indignado por la recompensa que recibió: “Protegí el dinero y me puse en riesgo”
El protagonista de esta historia, tal y como informa eldoce TV, es Mauricio Abdelnur, un hombre que el pasado 27 de enero se dirigía a su domicilio en el barrio Lamadrid después de salir del trabajo cuando se topó con un sobre de gran tamaño, parcialmente roto, que contenía cheques por valor de 37 millones de pesos argentinos.
Tras descubrir la cuantía, que equivale aproximadamente a 20.000 euros, Mauricio se detuvo y aguardó en el lugar durante un tiempo para ver si aparecía el dueño. Al no presentarse nadie, se llevó el sobre a su casa.
Fue entonces cuando su hijo, al conocer el hallazgo, tomó la iniciativa con una firmeza que marcaría el rumbo de los acontecimientos.
“Ahí nomás me dice: ‘No, pa, tenés que devolverla’”, recordó Mauricio. Decididos a hacer lo correcto, padre e hijo comenzaron a investigar a quién pertenecían los documentos. Con ayuda de herramientas de inteligencia artificial lograron vincular los cheques con una empresa con sede en San Luis y dieron con un contacto para gestionar la devolución.
Una recompensa que encendió la polémica
Lejos de optar por un servicio de mensajería, Mauricio prefirió trasladarse personalmente en un vehículo de alquiler hasta la zona de Los Boulevares para entregar el sobre en mano, asumiendo el riesgo que conllevaba custodiar una suma tan elevada.
Una vez concretada la restitución, la persona que recibió los cheques le entregó 30.000 pesos argentinos (18 euros) como agradecimiento, una cantidad que representa menos del 0,1 por ciento del valor recuperado.
La escasa recompensa sentó mal a Mauricio, que consideró que el sacrificio y el peligro al que se había expuesto merecían un reconocimiento mayor.
“No lo hacíamos por plata, pero mi hijo en su cabecita entendió”, expresó con molestia. Ante la falta de una respuesta satisfactoria por parte del beneficiario, decidió enviar una carta documento solicitando una retribución que considerara acorde a las circunstancias. “Me puse en riesgo, le cuidé el patrimonio”, argumentó.
A pesar del malestar generado por lo que considera una gratificación insuficiente, Mauricio subrayó el valor de la lección transmitida a su hijo durante todo el proceso.
“A mí me pone orgulloso que siempre fue él el primero que quiso salir a devolverlo”, concluyó, destacando que el ejemplo ético quedó por encima del desenlace económico.
