Una española que vive en Londres, sobre forjar amistades en el extranjero: "Lo complicado es que se quieran quedar"
Mudarse al extranjero puede traer consigo una serie de aspectos que no se tenían anteriormente en el país de origen. Aquí entran en juego varias cosas, como pueden ser, por ejemplo, una nueva forma de entender la vida, un trabajo diferente, aprender la lengua que se habla en el territorio, dedicar tiempo al turismo... de todo. Eso sí, uno de los factores más importantes en este sentido es el de forjar amistades, las cuales pueden llegar a ser una tarea compleja con la que lidiar en primera instancia.
Habitualmente, todos acaban forjando lazos allá donde van, pero existe un cierto matiz que hace que el proceso sea todavía más complicado. Así lo ha explicado Soraya Nárez en su cuenta de TikTok. Ella es una joven española que, a día de hoy, está viviendo en Londres y que, con un tono humorístico, ha explicado cuál es la realidad de las amistades que ha establecido allí y que, finalmente, se han marchado del territorio o han vuelto a sus casas. Básicamente, la creadora de contenido ha querido reflejar que lo complicado no es el hecho de hacer amigos como tal, sino conseguir que permanezcan en el tiempo.
"Aburrirte y Londres en la misma frase es imposible, va en contra de la física"
"Yo tenía amigos en Londres que han estado viviendo 10 años y ahora de repente se quieren volver a España", explica, evidenciando que ese cambio de planes le ha descolocado bastante.
La frustración se mezcla con el cariño cuando piensa en todos los recuerdos que ha compartido esas personas. "Después de haber pasado tantas cosas juntos, ahora me vienes y me dices que vas a hacer una fiesta de despedida", relata entre risas.
Con su característico tono desenfadado, Soraya no duda en dramatizar la situación. "Tengo una canción preparada para ti que dice así: 'Rata inmunda, animal rastrero'", bromea. Sin embargo, enseguida matiza con sarcasmo. "Los que os volvéis a vuestro país os vais a arrepentir... seguramente, quizás", dejando entrever que, en el fondo, entiende perfectamente las razones de quienes deciden marcharse.
Frente a ello, reivindica también el lado positivo de quedarse. "Los que nos quedamos estamos muy felices y nos mantenemos muy jóvenes", afirma. "Al final estamos viviendo una vida de adolescentes, compartiendo piso con más gente", añade.
No obstante, el golpe llega cuando incluso las amistades más cercanas empiezan a cuestionarse su continuidad en la ciudad. "Una de mis mejores amigas me dice 'me estoy aburriendo de Londres'", cuenta con incredulidad. Para Soraya, esa idea roza lo imposible. "Aburrirte y Londres en la misma frase es imposible, va en contra de la física", concluye.
