Las personas con Down reclaman trabajo digno, educación de calidad y una vida autónoma
En España, 23.000 personas con síndrome de Down están en edad de trabajar, pero solo el 9% tiene empleo. En el Día Mundial del síndrome de Down, reivindican su derecho a un empleo digno, educación de calidad y una vida lo más autónoma posible en una sociedad sin prejuicios hacia ellas.
Campañas como #NoSoyYoEresTú de Down España, muestran las barreras y prejuicios que la sociedad sigue imponiendo a estas personas, normalizados durante décadas y que se ejercen habitualmente de manera "simpática" o "cariñosa".
"Las actitudes discriminatorias que hemos normalizado y que evidenciamos a diario son un tipo de violencia que atenta a su dignidad", explica Pep Ruf, experto en vida independiente de Down España.
Se estima que en España viven unas 35.000 personas con síndrome de Down, una alteración genética, no una enfermedad, causada por la presencia de un cromosoma 21 extra que provoca discapacidad intelectual y retraso en el desarrollo.
La incidencia estimada en el mundo es uno de cada 700-1000 recién nacidos. La esperanza de vida de una persona con síndrome de Down se sitúa en torno a los 60 años.
Carlos, Sara, Martín, Ana y Sara M. son los cinco jóvenes con síndrome de Down que protagonizan la campaña #NoSoyYoEresTú, que recrea en clave de humor situaciones de la vida cotidiana en el colegio, el trabajo, una visita al médico y con la familia.
"Cuando voy a comer con mis padres y pido la bebida les preguntan a ellos o cuando voy a un baño público me dejan pasar la primera, aunque la cola sea larga", cuenta Sara, que tiene 21 años y vive en Ciudad Real.
Carlos, de 27 años, interpreta a un empleado al que solo le encargan hacer fotocopias. "No quiero pensar que por tener síndrome de Down alguien piense que no puedo trabajar. Soy una persona normal que puedo hacer cualquier cosa", asegura este joven riojano con estudios de auxiliar administrativo, pero sin trabajo.
La situación laboral es uno de los obstáculos para la inclusión. Tan solo trabajan una de cada diez personas en edad laboral, advierte la Fundación Adecco.
La creadora de contenido con síndrome de Down Caterina Moretti, "la Cate", protagoniza otra campaña que plantea que frente al avance de la tecnología la inclusión laboral de las personas con discapacidad intelectual continúa siendo un reto pendiente y, al mismo tiempo, una gran oportunidad como sociedad.
Caterina dialoga con la IA sobre la discriminación que sufre en su trabajo cuando no es convocada a reuniones porque creen que tiene poco que aportar. "Me siento mal. Somos muchas las personas que demostramos que podemos aportar una visión diferente, pero necesitamos la oportunidad", lamenta 'la Cate', mientras la IA le recuerda que eran muy buenas sus ideas para hacer una oficina más accesible.
"La revolución tecnológica debe ir acompañada de una auténtica revolución inclusiva. La tecnología por sí sola no garantiza progreso social: podemos disponer de herramientas muy avanzadas, pero si las oportunidades no llegan a todas las personas, ese avance queda incompleto y pierde su sentido", destaca Francisco Mesonero, director general de la fundación.
Mayor soledad
Naciones Unidas pone el foco de la conmemoración en sensibilizar sobre cómo la soledad afecta de manera desproporcionada a las personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales, así como a sus familias.
Con el lema 'Juntos contra la soledad', la ONU recuerda que la soledad no es solo un sentimiento, sino un problema de salud grave que puede provocar ansiedad, depresión y lesiones físicas, a menudo vinculadas a la exclusión social y el estigma.
La ONU apela a los ciudadanos, familias, organizaciones, escuelas y gobiernos a crear espacios acogedores que ayuden a todas las personas a sentirse parte de la sociedad y resalta la importancia de respetar la autonomía e independencia individual, en particular la libertad de tomar las propias decisiones.
