Ahora Trump exige ayuda a Europa, por Mirko Lauer
Luego de no haber tenido sino palabras desdeñosas para la OTAN y la Unión Europea, Donald Trump les pide ayuda para resolver el cuello de botella militar en el estrecho de Ormuz. Lo cual es tener muy poca vergüenza. Los países occidentales que se dejaron liderar por Trump y su equipo ahora están en problemas, y continuar siguiendo a Trump no los va a resolver.
The Telegraph, de Londres, viene elaborando sobre el gran error de cálculo de Trump. Nada de lo vaticinado para Irán se ha materializado. Sobre todo, no la caída del régimen, que sigue dedicado a bombardear la región y a estrangular el flujo de petróleo al mundo. Dice el diario que los republicanos ya están temiendo los resultados electorales de noviembre.
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Así, Irán ha obligado a Trump a tragarse sus palabras e invita a sus desdeñados de ayer a participar hoy en una empresa de dudoso éxito. Los buques de guerra serían blancos fáciles en un estrecho tan angosto, bordeado de artillería iraní y trufado de minas. ¿No le basta a Washington con su poderosa flota?
El tema no es solo militar. La resistencia a colaborar viene de varios lados. Está lo ilegal y lo inviable del ataque a Irán. Luego está la negativa a que la guerra suplante a la diplomacia. Por lo pronto, Australia y Japón se han negado a seguir a Trump, y debemos entender que España lo va a hacer de todas maneras.
El problema para Trump es que no parece haber solución al tema de Ormuz que no pase por una pérdida de prestigio para él. Por eso quiere diluir el problema con una coalición internacional equivalente a una escalada en el match EE. UU.-Israel vs. Irán. Pero salvarle la cara a Trump no resuelve la crisis económica mundial en marcha.
Lo que han hecho Trump, Rubio y Hegseth es convertir a Teherán en la fuerza mundial que no era. Luego de Ormuz, las negociaciones van a ser diferentes, e Irán acudirá a esa mesa con el arma del bloqueo petrolero en ristre y con los EE. UU. convertidos en el “gran Satán” que fueron en otros años. Un Satán que, además, sufrirá —y nos hará sufrir— el petróleo a US$100+ el barril.
