Miguel Maura y su sueño de una República conservadora
Es muy curioso cómo a veces es el azar el encargado de decantar el curso de objetos o documentos que, por un lance fortuito, pueden acabar destruidos sin más, perdiendo así la valiosa aportación de sus contenidos o pueden ser recuperados para la historia, como es el caso del archivo documental de Miguel Maura Gamazo (Madrid, 1887-Zaragoza, 1971), séptimo hijo de Antonio Maura y Montaner y creador del Partido Republicano Conservador, cuyas memorias se publican ahora tras ser rescatadas por la Fundación Antonio Maura, en una edición de Alfonso Pérez-Maura de la Peña, secretario del Patronato de dicha Fundación. «Estos son mis recuerdos (Memorias 1896-1906)» (Real del Catorce), abarcan sus primeros 19 años y la edición cuenta además con un estudio introductorio del historiador Roberto Villa García, que contextualiza la época.
El nieto de Miguel Maura, «Joaquín Romero Maura (1940-2022), al vivir con su abuelo hereda todos sus papeles y los lleva a una casa que tenía en Francia. Sin saber por qué, Romero Maura dejó en testamento todas sus pertenencias a una asociación de refugiados de Reino Unido, que pusieron todo a subasta. Casualmente nos enteramos en la Fundación y nos hicimos con las 18 cajas del lote de documentos, entre los que se encontraban estas memorias que ahora editamos íntegramente», explica Alfonso Pérez-Maura. Su publicación coincide con la conmemoración del primer centenario de la muerte de una figura clave de la Restauración y presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura y Montaner. De todos sus hijos, «Miguel Maura fue de los que más interés mostró desde pequeño por seguir los pasos de su padre. Con 17 años iba a las sesiones del Congreso donde hablaba su padre, se leía sus discursos y casi los recitaba de memoria», significa Pérez-Maura. En 1916 fue elegido diputado por Alicante. Partidario primero y luego detractor de la dictadura de Primo de Rivera, evolucionó desde posiciones monárquicas hacia un republicanismo siempre moderado.
Miguel Maura asume la idea regeneracionista propia de su generación, que cree que ha llegado su turno, el modelo Cánovas-Sagasta está agotado y España sufre el desastre del 98. «El joven Maura, que pertenece a la misma generación del rey, muestra su desacuerdo con Alfonso XIII por su forma de actuar, especialmente con su padre. Antonio Maura siempre defendió la monarquía como el régimen más adecuado para España y era muy consciente de que el rey era un muchacho adolescente, huérfano, y algo maleducado y tuvo mucha paciencia con él, cosa que su hijo no hizo. No admitió que tuviera tan poco respeto por el varias veces presidente del Consejo de Ministros». Ante el evidente fracaso del sistema político de la Restauración, terminó por desplazarse hacia el republicanismo perteneciendo a Derecha Liberal Republicana, uno de los partidos firmantes en 1930 del Pacto de San Sebastián, que contribuiría al advenimiento de la segunda República. «Él se significó bastante en sus inicios, participó en su etapa constitucional y fue Ministro de la Gobernación en el 31. Es uno de los que llega a la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol y dice su famosa frase “¡dejen paso al Gobierno de la República!”», afirma Pérez-Maura.
Sin embargo, sus fuertes convicciones católicas influyeron en él. «Amaga con dimitir con la quema de conventos de mayo del 31, aunque no lo hace, pero sí al aprobarse la Constitución de septiembre por el trato a la Iglesia Católica y la expulsión de los jesuitas». Y prosigue. «En enero del 32 funda el Partido Republicano Conservador, con la esperanza de atraer a los católicos a la causa republicana, pero las personas de derechas seguían siendo afectas a la monarquía y además estaba la CEDA. En su ingenuidad creyó en una República de derechas, pero fracasó porque esa derecha católica nunca dejó de ser monárquica», asegura el editor.
Al inicio de la Guerra Civil, tras los asesinatos de sus hermanos José María y Honorio y amenazado por los anarquistas, Miguel Maura sale de España en octubre de 1936 y se exilia en Francia, de donde volvió en 1953. «Se instala en Barcelona donde pronto le conceden una pensión como ex ministro, gracias a la intervención de su hermano Gabriel. Se dedica a traducir obras al francés, como una biografía de Churchill, y escribe su libro ‘‘Así cayó Alfonso XIII’’, que es un libro mítico en la historia de la República –asegura– que publicó en1961. Posteriormente, en el 65 y ya con 77 años, comenzó estas memorias que dejó inconclusas, aunque gran parte de ellas ya las había contado en su libro sobre la caída del rey, que es el periodo donde tuvo su protagonismo político. En “Estos son mis recuerdos”, analiza los sucesivos gobiernos de España entre 1896 y 1906, además de reseñar sus propias vivencias en un Madrid de principios del siglo XX. Miguel Maura Gamazo murió en Zaragoza en junio de 1971», concluye Pérez-Maura.
