Así son los zapatos de 145 dólares que Trump regala a sus hombres de confianza aunque no siempre sean de su talla
En el universo de gestos y símbolos que rodean a la política estadounidense, pocas figuras han cultivado tanto el detalle personal como Donald Trump. El mandatario, conocido por convertir su estilo y sus manías en parte de su narrativa pública, ha encontrado ahora una nueva forma de marcar territorio dentro de su equipo más cercano: regalar zapatos.
Según revelan medios estadounidenses, el presidente ha adoptado la costumbre de obsequiar a asesores, miembros de su gabinete y colaboradores de confianza un modelo muy concreto de calzado. Se trata de unos Oxford negros de la firma estadounidense Florsheim cuyo precio ronda los 145 dólares, una cantidad relativamente modesta dentro del universo de lujo que suele rodear a la figura del mandatario.
El gesto, sin embargo, ha adquirido un significado mucho más simbólico que económico.
Un regalo que se ha convertido en sello personal
En los pasillos de la Casa Blanca, recibir este par de zapatos se ha convertido casi en una señal de pertenencia al círculo de confianza del presidente. Directores de agencias, asesores estratégicos y miembros del gabinete forman parte de la lista de destinatarios de este curioso obsequio que, según diversas fuentes, comenzó como una simple preferencia personal del mandatario.
Al parecer, Trump empezó a interesarse por este modelo cuando buscaba un calzado cómodo para afrontar largas jornadas de reuniones y actos oficiales. El modelo elegido —clásico, discreto y de cuero negro— terminó convirtiéndose en su favorito.
Con el tiempo, esa preferencia dio paso a una pequeña tradición: regalar el mismo par a las personas que trabajan más estrechamente con él.
La anécdota que lo inició todo
Uno de los episodios que mejor ilustra esta costumbre tuvo lugar durante una reunión en la Oficina Oval con varios miembros del Gobierno, entre ellos el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio.
En mitad de la conversación, el presidente se fijó en los zapatos de algunos de los asistentes y comentó, medio en broma, que necesitaban un par nuevo. Acto seguido, sacó un catálogo de la marca y pidió a su equipo que anotara las tallas.
Pocos días después, comenzaron a llegar las cajas marrones de Florsheim a los despachos de los colaboradores.
Un detalle con un pequeño inconveniente
La peculiaridad del sistema es que el presidente no siempre acierta con la talla. Según varias fuentes citadas por medios estadounidenses, Trump suele intentar adivinar el número de pie de cada persona, lo que ha provocado que algunos destinatarios reciban zapatos varias tallas más grandes de lo necesario.
Aun así, pocos se atreven a prescindir del regalo. En el entorno presidencial se comenta que algunos colaboradores prefieren usar los zapatos en presencia del mandatario para evitar preguntas incómodas sobre si recibieron o no el obsequio.
De hecho, el gesto se ha convertido en una especie de ritual informal dentro del equipo presidencial.
Un clásico estadounidense con más de un siglo de historia
El modelo elegido por Trump pertenece a la marca Florsheim, una compañía fundada en 1892 en Chicago por el inmigrante alemán Sigmund Florsheim. Durante más de un siglo, la firma ha sido conocida por su calzado masculino clásico, especialmente por sus modelos Oxford y derby de estilo formal.
Ese carácter tradicional encaja perfectamente con la estética que suele acompañar a la imagen pública del presidente: trajes oscuros, corbatas llamativas y un calzado clásico que no sigue tendencias pasajeras.
Un gesto entre lo práctico y lo simbólico
Más allá de la anécdota, el gesto revela algo más profundo sobre la forma de relacionarse del mandatario con su equipo. En un entorno tan jerárquico como el de la Casa Blanca, los pequeños símbolos tienen un peso especial.
Recibir uno de esos pares de zapatos no es solo un regalo: es también una forma de reconocimiento dentro del círculo presidencial.
Mientras algunos colaboradores lo ven como una curiosidad más del estilo personal de Trump, otros interpretan el gesto como una manera peculiar —y muy propia del mandatario— de reforzar lealtades.
Sea como sea, los Oxford de 145 dólares se han convertido ya en una pequeña leyenda dentro de la Casa Blanca. Y en una de esas historias que, entre la política y la estética del poder, muestran cómo incluso los detalles más inesperados pueden acabar formando parte del ritual cotidiano del poder.
