Trump advierte “destrucción total” y un “golpe muy duro” contra Irán
El escenario bélico en Medio Oriente ha entrado en una fase de máxima agresividad. Este sábado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó su plataforma Truth Social y su discurso en la cumbre de Miami para lanzar una advertencia sin precedentes: Irán recibirá hoy un “golpe muy duro” y se está considerando seriamente la “destrucción total” de zonas estratégicas que hasta ahora no habían sido blanco de la Operación “Furia Épica”.
Trump desestimó el gesto del presidente iraní, Masud Pezeshkian, quien horas antes había anunciado la suspensión de bombardeos hacia sus vecinos y pedido disculpas regionales. Para Washington, este movimiento no es diplomacia, sino una muestra de que el régimen está “brutalmente golpeado” y en proceso de colapso. “Se ha rendido ante sus vecinos gracias al implacable ataque estadounidense e israelí”, afirmó Trump, calificando a Teherán como el “perdedor” de la región por las próximas décadas.
El mandatario entregó cifras devastadoras sobre el impacto de la campaña iniciada hace una semana. Según informó, las fuerzas conjuntas han logrado destruir 42 buques de la Armada iraní en apenas tres días, inutilizando por completo sus capacidades navales y de telecomunicaciones. “Ese fue el fin de su Marina”, sentenció Trump ante los líderes latinoamericanos, justificando la intervención como una respuesta necesaria a décadas de “matanzas” orquestadas por la Revolución Islámica.
Realidad en el terreno: Ataques en Ormuz y Al Dhafra
Pese a las palabras de Pezeshkian, la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) ha mantenido una actividad hostil en puntos críticos. En las últimas horas se reportaron ataques a petroleros en el Estrecho de Ormuz, ofensivas contra separatistas kurdos en Irak y un bombardeo a la base militar internacional de Al Dhafra en Emiratos Árabes Unidos, donde conviven tropas estadounidenses y francesas.
Esta dualidad entre el discurso presidencial iraní y el actuar de la IRGC refuerza la tesis de Washington sobre un quiebre en la cadena de mando de Teherán.
Duelo nacional y “mínimo de bajas”
Antes de concluir su jornada, Trump tiene previsto trasladarse a la base aérea de Dover, Delaware, para recibir los restos de los seis militares estadounidenses caídos en los enfrentamientos. Aunque calificó la situación como “muy triste”, reafirmó que el costo humano es inevitable en una guerra de esta magnitud, prometiendo que su administración hará lo posible por limitar las bajas al mínimo mientras se alcanza el objetivo final: la eliminación total de la amenaza iraní.
