Incertidumbre sobre el futuro del T-MEC
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, anunció que los gobiernos mexicano y estadounidense acordaron iniciar en Washington, en la semana del 16 de marzo, la primera ronda bilateral de conversaciones con miras a la revisión formal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), vigente para los tres países desde el 1 de julio de 2020.
El jueves pasado, en un mensaje en redes sociales, informó que el acuerdo para iniciar las conversaciones se alcanzó con el embajador Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos (USTR), con el objetivo de establecer un canal formal de diálogo previo a la revisión del acuerdo comercial entre los socios de América del Norte.
De acuerdo con Economía y USTR, Ebrard y Greer instruyeron a los negociadores de cada parte iniciar discusiones preliminares sobre las medidas necesarias para garantizar que los beneficios del acuerdo beneficien principalmente a las partes.
Esto incluye la reducción de la dependencia de las importaciones provenientes de otras regiones, el fortalecimiento de las reglas de origen y el reforzamiento de la seguridad en las cadenas de suministro de Norteamérica.
“Hemos llegado a un acuerdo con mi contraparte de Estados Unidos, el embajador Jamieson Greer, para iniciar a partir del 16 de marzo una primera ronda bilateral de conversaciones ya formalmente establecidas con miras a la revisión del Tratado de Libre Comercio entre México, EU y Canadá”, indicó Ebrard.
Afirmó que en esta primera ronda “vamos a tratar temas como reglas de origen, cómo aumentamos la producción y la integración de nuestras economías para ser más competitivos frente a otras regiones del mundo”.
El funcionario mexicano cerró su mensaje diciendo que “también vamos a hablar de la seguridad de nuestras cadenas de suministro”.
El Capítulo 34 del T-MEC contiene las disposiciones sobre la administración del instrumento, entre las que destaca la cláusula de revisión, la cual establece que el acuerdo tendrá una vigencia de 16 años, con posibilidad de prorrogarse.
Con ese fin, a partir del sexto año de su entrada en vigor –es decir, en julio de 2026– se realizará una revisión del tratado por parte de la Comisión de Libre Comercio.
Esta comisión, compuesta por representantes de cada gobierno, tiene entre sus principales funciones la implementación y el buen funcionamiento del tratado.
Aunque presencialmente no se han reunido a la vez en lo que va de las administraciones de Sheinbaum, Trump y Carney, la Comisión de Libre Comercio del T-MEC estaría integrada por Ebrard, Greer y Dominic LeBlanc, ministro de Comercio de Canadá, quien recientemente encabezó una amplia misión comercial de su país en México.
Si derivado del proceso de revisión, los jefes de gobierno de cada parte expresan por escrito su intención de prorrogar el acuerdo comercial, se ampliará su vigencia por otros 16 años de forma automática.
En caso contrario, se realizarán revisiones anuales, a partir del sexto año y hasta cumplir con la vigencia de 16 años del T-MEC.
Durante este periodo, las partes pueden, en cualquier momento, confirmar su intención de prorrogar la vigencia del tratado por otros 16 años.
Si el T-MEC queda sujeto a revisiones anuales, se generará una innecesaria incertidumbre a inversionistas, consumidores y productores, y se afectarán de manera importante los beneficios del acuerdo comercial.
Lo que está en juego en la revisión es la integración y vinculación con la mayor economía del mundo, de la que México no sólo es su primer socio comercial, sino su principal proveedor y también su comprador de mercancías número uno.
Como se informó recientemente, en 2025 el comercio bilateral entre México y Estados Unidos ascendió a 872 mil 834 millones de dólares, producto de exportaciones mexicanas récord por 534 mil 874 millones y de envíos estadounidenses a nuestro país por 337 mil 960 millones de dólares, también un máximo histórico.
El trato preferencial otorgado a las mercancías mexicanas exportadas a Estados Unidos bajo el T-MEC, no sólo disminuyó el arancel efectivo para México, sino que permitió al país mantener una amplia ventaja en su participación en las importaciones estadounidenses respecto de Canadá y China.
Lo importante para México es que, en el pretendido fortalecimiento de las reglas de origen, el gobierno estadounidense no busque endurecer las disposiciones de contenido regional para que un bien mexicano pueda recibir el tratamiento arancelario preferencial.
