Crítica de "¡La Novia!": monstruos marcianos ★★★
Han dicho de la película dirigida por Maggie Gyllenhaal que la suya es una revisitación, amén de aquella historia inmortal sobre la criatura concebida por la escritora y dramaturga Mary Shelley, una suerte de puesta al día de la mítica historia de los delincuentes reales y carnales llamados Bonnie y Clyde. Quienes, de manera tan químicamente sexual y, hasta en medio del chaparrón de los tiros y la sangre, elegante (ay, esa elegancia que el cine de Hollywood va perdiendo por enteros preocupado en otras cuitas), llevó a la gran pantalla Arthur Penn en 1967.
Pero, viendo esta cinta irregular, a veces hipnótica, otras demasiado exhibicionista y en tantas ocasiones autocomplaciente, no pude por menos que recordar a la igualmente desquiciada e incluso bella en su fealdad "Joker: Folie à Deux", de Todd Phillips (2024), con la que la presente comparte el mismo gusto por los números musicales (la verdad, este Frankenstein baila mejor que el del clásico realizado por Mel Brooks), una estética y una cámara explosivas que quieren gustar y gustarse así como una historia de amor sustentada en el mismo basamento: dicho en cristiano, que siempre hay un tiesto (en este caso, las novias) para una maceta (los supuestos monstruos).
Veamos la nueva visión de la directora: en el Chicago de los años 30, Frankenstein recurre a la doctora Euphronius (ojo con la asistencia doméstica de la señora, parece un personaje extraído del primer Almodóvar, aunque apenas suelte palabra) para que le de una compañera sentimental, para lo que recurren a una joven recién asesinada que andaba en malos pasos junto a un mafioso de altos vuelos amante de arrancar lenguas. Muere al principio del filme, unos primeros minutos del todo delirantes porque el espectro de la propia Shelley aparece para instalarse luego en el cuerpo recién resucitado de la chica.
Y, bueno, lo que mal empieza bien acaba, y aunque ella al principio siente rechazo por la criatura, paulatinamente se establece entre ellos una relación más allá del fin de los tiempos, inclusive erótica. Y llegamos a la reivindicación feminista, con miles de mujeres emulando el físico de la protagonista hartas del yugo masculino aunque a la propia joven eso parezca traerla apenas sin cuidado. Por cierto, Penélope Cruz también interviene en la obra como la ayudante del detective privado. Y, a todo esto, ¿habrá segunda parte? Ah...
Lo mejor:
Tiene gracia que la criatura, aparte de ser un gran bailarín, sufra ataques de ansiedad
Lo peor:
Es tal ida de olla que, como pasa en otras cintas similares, parece que todo puede suceder
