El número de víctimas de violencia machista en la UE apenas ha variado en una década
Las cifras de mujeres víctimas de violencia machista en la UE, más del 30%, apenas ha variado en la última década, lo que prueba que hay "fallos en el sistema" de cómo los Gobiernos y las propias instituciones comunitarias afrontan el problema, según un informe publicado este martes.
"No se ha producido un descenso significativo en las tasas de violencia en la última década. Es probable que las cifras reales de la violencia de género sean mucho más altas de lo que muestran estos datos", sentencia la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) de la Unión Europea (UE).
El análisis, emitido en Viena, se basa en datos oficiales y en encuestas a más de 114.000 mujeres entre 2020 y 2024.
Las cifras son claras: una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual por el hecho de ser mujer. Una de cada cinco es maltratada por su pareja masculina. Una de cada tres sufre acoso sexual en el trabajo, ejercido por hombres.
"La violencia machista es una manifestación de un sistema patriarcal", subraya la FRA.
Esta agencia de la UE reconoce que "dado que apenas han cambiado" las tasas de violencia desde la encuesta de 2012, queda claro que hacen falta esfuerzos adicionales para garantizar que "las mujeres de la UE perciban los beneficios de las protecciones que la ley les otorga".
Más concienciación
Con todo, el informe explica que la elevada prevalencia de violencia puede ser una muestra de que un mayor nivel de concienciación viene acompañado de más capacidad y disposición de las mujeres para alzar la voz, pese a que son muchas las mujeres que siguen sin acudir a la Policía.
Por ejemplo, el reporte se refiere a la "paradoja nórdica": países con elevados niveles de igualdad presentan también altos niveles de violencia registrada, lo que sugiere que, a mayor igualdad, mayor es la capacidad y disposición de las mujeres para denunciar.
Más allá de las estadísticas, esos datos reflejan que la desigualdad entre hombres y mujeres es estructural y también que la violencia contra las mujeres es sistémica, señalan Sirpa Rautio, directora de la FRA, y de Carlien Scheele, directora del Instituto Europeo de Igualdad de Género (EIGE), coautora del informe.
Probablemente las cifras reales de la violencia machista son aún mayores, ya que sigue habiendo muchas barreras que impiden denunciar, como el miedo, el estigma, la dependencia económica y la falta de confianza en las instituciones.
Esa brecha entre ataques y denuncias policiales es enorme: sólo el 14% de las víctimas de violencia física o sexual acudió a la Policía. Esa situación es especialmente grave cuando el agresor es la pareja.
El informe indica que la violencia ejercida por novios o maridos contra las mujeres no suele ser incidentes aislados: el 51 % de las víctimas sufrieron ataques físicos o sexuales más de una vez.
Casi el 13 % de todas las mujeres que han tenido pareja alguna vez, han sufrido ataques psicológicos (humillaciones, intimidación, control, celos) por parte de sus parejas o exparejas de forma frecuente o constante, es otro de los datos del informe que apunta a ese carácter estructural y permanente de la violencia machista.
Los agresores, hombres
El informe de la FRA y del EIGE también deja claro que cuando se habla de violencia en el ámbito doméstico, los agresores son hombres en el 82,5% de los casos.
Una de cada diez mujeres ha sufrido heridas a manos de sus parejas. Las consecuencias de esos ataques son también laborales, con muchas mujeres de baja para intentar recuperarse, y de salud, con elevados índices de recurso a medicamentos o al alcohol para afrontar la situación.
Esos dos organismos advierten de que las definiciones actuales de violación basadas en el uso de la fuerza, que aún prevalecen en algunos Estados miembros, hacen que se obvien muchos casos.
Entre los 27 países de la UE, los casos de violación bajo coerción son casi el doble que aquellos en los que hay fuerza o amenaza.
"Los Estados miembros deberían adoptar las medidas adicionales necesarias para promover de manera efectiva el papel del consentimiento en las relaciones sexuales al aplicar medidas destinadas a prevenir la violación", recomienda la FRA.
También en estos casos, la FRA destaca el problema de la escasez de denuncias. Las mujeres encuestadas citaron muchas razones para no denunciar, como vergüenza o culpa (50 %), miedo a las consecuencias (23,8 %) o la creencia de que la Policía podría no ayudar.
Y mientras las formas de violencia tradicional no bajan, la FRA advierte de que la digitalización está trayendo nueva: el 8,5% de las mujeres afirman experimentar acoso en línea; el 7% de las mujeres trabajadoras denuncian acoso sexual; y el 10 sufrió el rastreo de su ubicación por parte de su pareja.
